Escalofriante testimonio de un jefe de torturadores argentino

El ex teniente primero Ernesto Barreiro defendió hoy a la tortura como un método para conseguir información durante la última Dictadura. Dijo que Cristino Nicolaides hizo destruir documentos clave sobre los presos políticos y desaparecidos.

El ex teniente primero Ernesto Barreiro, que se desempeñara como jefe de torturadores durante la dictadura militar, aseguró que hubo documentos "detallados" de la represión ilegal, pero que "esos archivos ya no existen".

"Teníamos todo perfectamente detallado, con datos de cuantos prisioneros pasaron por (el centro de detención clandestino) La Perla. Pero esos archivos ya no existen. Y nosotros somos quienes más lamentamos su pérdida", señaló Barreiro.

En declaraciones formuladas desde la cárcel, el ex militar aseguró que los archivos fueron destruidos por orden del por entonces jefe del Tercer Cuerpo de Ejército Cristino Nicolaides y consideró que "si hubiera (en la actualidad) documentos oficiales, servirían para establecer la verdad histórica de lo que ocurrió".

En relación a las actividades que le tocó desplegar durante la última dictadura militar, Barreiro destacó que tanto él como sus subordinados tenían ordenes de obtener información sin considerar lo métodos utilizados para tal fin.

"Nuestras órdenes eran obtener información como fuera", manifestó en reportaje concedido desde la cárcel y publicado por el periódico español El Mundo.

"Hice lo que tenía que hacer. No estoy arrepentido. Pero hoy no volvería a hacerlo", añadió el ex represor actualmente procesado por 518 crímenes entre los que se encuentran 228 privaciones ilegítimas de libertad agravadas, 211 tormentos agravados, 13 tormentos seguidos de muerte, 65 homicidios calificados, 1 secuestro.

Barreiro criticó "la incompetencia de nuestros mandos militares, de quienes tomaron las decisiones, porque era muy grande. Algunos comprendimos que era una barbaridad hacer todo de forma irregular".

En disidencia con la estrategia plasmada por sus mandos superiores afirmó que "no tendría que haber desaparecidos, sino fusilados después de haber sido juzgados en consejos de guerra y condenados a muerte, no todos sino quienes lo merecían."

Considerándose "un buen oficial de inteligencia, no un buen torturador" justificó su accionar durante el proceso basándose en su condición de militar entrenado para cumplir ordenes que en muchas ocasiones incluían la vida o la muerte.

"Nos preparan para matar y para morir. Nuestra conducta está condicionada para eso pero al piloto que arrojó la bomba atómica lo recibieron como un héroe, conscientes de las miles de personas que había matado, y a nosotros nos tratan como asesinos", indicó.