Revuelo en Francia por la salud de Hollande
El fantasma de un presidente grave y secretamente enfermo planeó ayer sobre Francia al confirmarse que François Hollande fue sometido a una operación de próstata en febrero de 2011. Si bien se supo de inmediato que se trató de una intervención benigna, la información relanzó el sensible debate sobre la salud de los jefes de Estado.
"No hay razón alguna para inquietarse", afirmó el primer ministro Jean-Marc Ayrault, subrayando el hecho de que, en aquel momento, Hollande ni siquiera se había presentado a las elecciones primarias del Partido Socialista.
La información fue develada ayer por la radio France Info y confirmada por el Palacio del Elíseo: se trató de una intervención destinada a corregir "una hipertrofia benigna de la próstata", dijo el comunicado oficial.
El texto agrega que Hollande, de 61 años, estuvo internado algunos días en el servicio de urología del hospital Cochin de París. "Ningún seguimiento clínico fue juzgado necesario", precisa.
"No tengo por qué dar informaciones sobre su vida privada", dijo Ayrault. "Hollande no era presidente de Francia cuando se produjo la intervención. Francamente, no sé adónde vamos", se indignó. "¿Por qué es necesario desplegar en forma permanente su vida privada?", agregó.
La salud de los presidentes es un tema extremadamente sensible en Francia y suscita un debate recurrente después de las graves enfermedades padecidas -y ocultadas-por Georges Pompidou y François Mitterrand.
El cáncer de próstata de Mitterrand fue revelado en septiembre de 1992, a pesar de que había sido diagnosticado en septiembre de 1981, al comienzo de su primer mandato presidencial. Su médico personal, Claude Gubler, reconoció después de su muerte que los partes de salud publicados durante 10 años eran falsos.
En un país traumatizado por esos episodios, Valérie Giscard d\\'Estaing, Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y François Hollande prometieron sucesivamente una transparencia total sobre su salud. Esa regla, no exigida por ningún texto institucional, fue violada en todos los casos.
Elegido en 1974 tras el brutal desenlace de Pompidou, Giscard d\\'Estaing prometió dar esas informaciones y jamás cumplió.
En septiembre de 2005, Chirac fue hospitalizado en París debido a un accidente cerebrovascular cuyas consecuencias, visibles y duraderas, fueron minimizadas por el Palacio del Elíseo. Nicolas Sarkozy, por su parte, fue operado de un absceso benigno en la garganta en octubre de 2007, que fue silenciado por la presidencia.
La noticia de la operación de Hollande desató la inmediata reacción de la clase política. Pocos fueron, sin embargo, quienes acusaron de falsedad al jefe de Estado. Por el contrario, varios representantes de la oposición salieron en su defensa.
"En esta cuestión la regla debe ser simple: si no hay consecuencias para la salud, debe ser respetado el derecho a la vida privada. Si por el contrario las hay, el presidente tiene el deber de dar la información y tomar las medidas necesarias", opinó el presidente del centrista MoDem, François Bayrou.
Por su parte, el profesor Bernard Debré, diputado neogaullista y eminente médico que operó dos veces de cáncer a Mitterrand, jefe del servicio de urología donde fue operado el presidente, ironizó: "¡Pero si no tenía nada! Es como si alguien dijera: «François Hollande se hizo operar de apendicitis cuando tenía siete años»".