El francés Francois Ozon deslumbra con su versión de \\"En la casa\\"

 La nueva película del director de “En la piscina” y “El refugio” propone un complejo y entretenido juego narrativo, en el que un profesor aburrido y sin inspiración halla una nueva esperanza literaria en uno de sus alumnos, quien lo sorprende con la narración audaz y desenfadada de la relación que mantiene con un compañero y su familia.

Alentado por su maestro, este misterioso joven se vuelca a la escritura de una suerte de diario personal sobre sus andanzas secretas en la casa de su amigo, su mirada ácida sobre los gustos pequeño burgueses de su familia y su obsesión por formar parte de ese hogar, adueñándose como un vampiro de su cariño y hospitalidad.

Pero en ese proceso de creación literaria, el profesor queda envuelto en un perverso juego de manipulación por parte de su alumno (el mismo juego que Ozon impone al espectador a través de una intrincada forma narrativa), al punto tal que lo que él va contando en sus escritos se va mezclando con su vida y transforma peligrosamente su propia realidad.

“Nunca antes había hecho una película sobre la educación. En esta ocasión me interesaba mucho la profunda relación que existe entre el profesor y su alumno. Yo sigo considerándome un alumno y me sentía muy identificado con Claude (el joven estudiante)”, dijo Ozon.

En una conferencia de prensa en el Festival de Cine de San Sebastián, donde obtuvo la Concha de Oro a la Mejor Película y el premio al Mejor guión, el director francés añadió que la película “es un homenaje a mis maestros, entre los cuales se encuentra Eric Rohmer”.

Protagonizada por Fabrice Luchini, Kristin Scott Thomas y Ernst Umhauer, “En la casa” propone una historia fascinante sobre el juego perverso de manipulación que se inicia entre un joven estudiante que sorprende por su inteligencia y sagacidad, y su profesor de literatura francesa, desalentado y hastiado por la torpeza de sus alumnos.

"La película consigue hacer de cada espectador un creador y un crítico, logra que cada espectador quiera escribir su propia película"
En relación al complejo juego narrativo que propone la película (donde la vida de los personajes se va mezclando con la ficción y el espectador está obligado a crear su propio camino para poder interpretarla), Ozon afirmó que “todo era posible en esta historia y eso fue lo que más me gustó de la pieza del español Juan Mayorga”.

Esa obra teatral que en la Argentina se estrenó con la adaptación y dirección de Leonardo Goloboff, bajo el título “El chico de la última fila”, habla según el cineasta francés “de la necesidad de imaginar, porque la vida misma no basta y todos necesitamos que nos cuenten historias, como el sultán de Sherezade en `Las mil y una noches`”.

“A partir de que instala su propio dispositivo formal, todo empieza a ser posible en la película, todas las puertas quedan abiertas y todos los terrenos son imaginables. Por eso, la película puede ir tranquilamente hacia el melodrama, el thriller o el suspenso”, destacó el director en diálogo con Télam y otros medios de prensa.

Y añadió: “La película consigue hacer de cada espectador un creador y un crítico, logra que cada espectador quiera escribir su propia película. Y en ese sentido, mi trabajo de adaptación fue aprender a traicionar la obra teatral en algunos aspectos y rescatar los que más nos conmovían”.

“Cada uno puede hacer su propia película. Intenté instaurar un dispositivo y una forma muy intrincada de contar la historia. Y sobre todo, mostrar cómo maestro y alumno se necesitan mutuamente para poder vivir, porque ninguno de ellos está adaptado a la realidad”, agregó Ozon en relación a la forma metalingüística del filme y al vínculo enfermizo que une a los protagonistas.

En ese sentido, el cineasta sostuvo que la película “descubre al espectador su soberanía frente a un cine que generalmente lo trata como un mero consumidor. El espectador sale de ver esta película con muchas preguntas y hambre de respuestas, pero es él mismo quien debe responderlas”.

La película, que además de los premios en San Sebastián obtuvo el Premio Fipresci de la crítica internacional en el Festival de Toronto, será exhibida a partir del jueves próximo en las salas de la ciudad de Buenos Aires y otros puntos del país.