Cristina demora su vuelta a escena en busca de una medida de impacto político

Con la cancelación de su presencia en un acto de Desarrollo Social, la Presidenta se mantuvo recluida en la Quinta de Olivos. Recibió a Bossio, Galuccio y, por tercera vez en un día, a Kicillof

Mañana se cumple un mes desde el último discurso presidencial. Con el fin de sus vacaciones en Santa Cruz ayer llegó la pronosticada postergación del regreso de Cristina Fernández de Kirchner a los escenarios. Aún no se informó oficialmente si cumplirá el aniversario en silencio, con la ausencia de su palabra en medio de los cortes de luz, producto de la ola de calor, que dejaron a miles de usuarios sin luz.

“La Presidenta de la Nación comunicará su agenda hoy por la mañana”, manifestó el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, al ser consultado en su conferencia de prensa matutina. “Ella va a determinar la agenda”, acotó el chaqueño cuando se le insistió. Al final, dentro del cronograma presidencial no figuró el acto en el ministerio de Desarrollo Social, que comanda Alicia Kirchner. Con la polémica desatada por las marchas y contramarchas en un desmentido proyecto para modificar el impuesto de Bienes Personales, anteanoche se había barajado en despachos oficiales postergar el flamante regreso público planeado originalmente junto a la cuñada presidencial.

“Con el impacto negativo de la medida que no fue, pero que causó malestar sólo la idea, tiene que volver con anuncio positivo”, evaluaban en una importante oficina de Balcarce 50. Se rumoreó un aumento, que podría ser del 20%, a la Asignación Universal por Hijo (AUH), pero recién ayer el titular de la Anses, Diego Bossio, visitó la Quinta de Olivos. Fuentes oficiales tampoco daban por seguro ayer que esa sea la medida que la Jefa de Estado anuncie en su primera aparición detrás del atril; lugar que no ocupa desde el pasado 10 de diciembre, en el acto por los 30 años de Democracia.

Entre el abanico de opciones también figuraban nuevos beneficios sociales entregados a través de Desarrollo Social. Por eso la actividad de ayer parecía ser el marco ideal. Por ahora, al cierre de esta edición, en la Rosada no tenían la agenda de la Jefa de Estado prevista para hoy, acrecentando el misterio.

Al igual que en su primer día post-vacaciones, ayer Cristina Kirchner se mantuvo recluida en Olivos. A diferencia del día anterior, evitó una sorpresiva visita a la Casa Rosada, cuyo despacho no pisaba desde hacía 19 días, para otras audiencias, entre las que habría incluido al titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, en el ojo de la tormenta al anunciar que se evaluaban cambios en Bienes Personales.

En la residencia presidencial, que cuenta con mayor privacidad, ayer continuó con reuniones con su gabinete. Pasaron a verla, además del ya mencionado Bossio, el CEO de la petrolera YPF, Miguel Galuccio; y el ministro de Economía, Axel Kicillof. Fue la tercera reunión en 24 horas con el portavoz elegido para la última desmentida a Echegaray.

“No hubo temas puntuales sino que se está poniendo al día con todos los aspectos de gestión de cada área”, precisaron ayer cerca de uno de los funcionarios que ya pasó por Olivos. Se descuenta que Cristina Kirchner proseguirá con las rondas de consulta con sus distintos ministros.

De esta forma, con escasa información oficial, ayer se cumplieron tres meses de la operación en la que le extirparon un hematoma craneal ( en términos técnicos, una colección subdural crónica), en el Hospital Universitario de la Fundación Favalo. Luego de la licencia médica, el regreso a la actividad de Cristina Kirchner fue paulatino, con apenas tres visitas a la Rosada, hasta que viajó a Santa Cruz para pasar las fiestas.