Se dictará en Santa Fe un curso sobre bruxismo y medicina del sueño
El bruxismo, los trastornos del sueño y las dificultades respiratorias constituyen un problema de salud cada vez más relevante en la sociedad actual, que necesita ser abordado en forma integrada para mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen.
En este marco, los círculos odontológicos de Santa Fe, Paraná y Reconquista, la Asociación Odontológica del Noroeste Santafesino y la Federación Odontológica de la Provincia de Córdoba organizan el curso “Medicina del sueño para profesionales de la salud con enfoque en el dolor, la respiración y el bruxismo”.
“El principal objetivo es brindar información de primera calidad, generada por uno de los principales centros de investigación en el mundo sobre esta temática, con la presencia de uno de los especialistas clínicos más reconocidos a nivel internacional y autor de un libro de reciente aparición que refiere al tema del curso”, señaló el Dr. Germán Carnevale, integrante de la comisión organizadora, en alusión al Dr. Gilles Lavigne.
Lavigne es decano y profesor de la Facultad de Odontología de la Universidad de Montreal y Director del Laboratorio del Sueño, Dolor y Trauma del Hospital du Sacre Coeur de Montreal, Canadá. Además, publicó alrededor de 100 artículos y varios capítulos de libros sobre sueño y bruxismo e interacciones del sueño, el dolor y los desórdenes respiratorios.
Estos temas serán abordados en el curso, que contará también con la participación del Dr. Daniel Paesani, especialista argentino en desórdenes temporo mandibulares, oclusión y dolor facial, quien disertará sobre el desgaste dentario, el diagnóstico clínico, la identificación y el manejo del bruxismo del sueño y de la vigilia.
“La presencia del Dr. Lavigne es un hecho inédito en Santa Fe. Su participación y la del Dr. Paesani nos asegura un curso excepcional”, expresó Carnevale.
El evento, auspiciado por las Facultades de Odontología de las Universidades Nacionales de Rosario y Córdoba, se llevará a cabo los días 25 y 26 de noviembre en el hotel Los Silos y está destinado a todos los profesionales de la salud, principalmente odontólogos, otorrinolaringólogos, neurólogos y pediatras.
“El bruxismo es un hábito que consiste en el apretamiento y/o frotamiento de los dientes y puede ocurrir tanto durante el sueño como en la vigilia”, explicó Paesani tras comentar que estadísticas realizadas en países desarrollados indican que el bruxismo diurno afecta al 20% de las personas y que alrededor del 10% lo padece al dormir.
Según Lavigne, los casos regulares de bruxismo en el mundo alcanzan al 25% de la población, siendo más predominante su ocurrencia en los niños (entre 13% y 17%) que en los adultos (8%). Al respecto, el experto subrayó que “el envejecimiento es clave, ya que el problema se manifiesta con mayor frecuencia durante la infancia, disminuye en los adultos jóvenes y decrece aún más en los ancianos. Esto último se debe a la pérdida de los dientes y a su reemplazo por una prótesis que reduce el sonido producido por el chirrido. Además, los ancianos a menudo duermen solos, lo cual dificulta la detección de casos”.
En el bruxismo del sueño, el acompañante de la persona afectada es quien se da cuenta del problema a raíz de los intensos sonidos. En cambio, en la vigilia, el bruxismo es advertido por el mismo paciente, quien suele recurrir a su odontólogo con jaquecas y dolores de mandíbula. “Estos casos son más frecuentemente reportados por mujeres”, añadió Lavigne.
El bruxismo también puede ser detectado en un laboratorio del sueño, donde se utilizan métodos sofisticados como polisomnografías o electromiografías, o en un consultorio odontológico, en el cual se analizan las secuelas que origina, como desgaste o manchas brillantes en la superficie dentaria. Sin embargo, remarcó Lavigne, “no es un dato fiable para determinar la vigencia del problema, ya que las piezas gastadas podrían aludir a un bruxismo que ocurrió hace años. El bruxismo del sueño tiene una manifestación cíclica porque puede presentarse durante algunas noches y ausentarse semanas. Por eso, las denuncias del acompañante del bruxómano resultan más precisas para el diagnóstico”.
“El hábito de apretamiento o frotamiento de los dientes no se cura, ya que hasta el momento no se conoce su etiología. Por eso se habla de manejo del bruxismo y no de tratamiento”, aclaró Paesani.
A propósito, Lavigne comentó que “no existe una única causa que explique el problema. Durante años se pensó que el bruxismo se debía a un contacto microdental anormal, pero esta hipótesis no es fuertemente sustentada por la literatura científica. Por el contrario, existen diversos factores de riesgo o agravantes que contribuyen al desarrollo del bruxismo, como el estilo de vida, el estrés, la ansiedad, el consumo de algunos antidepresivos o drogas. Si bien se está investigando, la influencia genética es baja, alrededor del 20 o 30% de los casos”. No obstante, advirtió el experto en relación al bruxismo del sueño, “si se descartan estos factores, el odontólogo debe evaluar si el hábito está relacionado con dolores mandibulares o jaquecas matutinas. En estos casos, si el paciente reporta movimientos corporales, ronquidos o respiración entrecortada al dormir, se recomienda derivarlo a un laboratorio del sueño”.
Allí, por ejemplo, Lavigne y su equipo de trabajo identificaron una secuencia fisiológica que se manifiesta en casi el 80% de las dentaduras afectadas por el bruxismo del sueño. “Descubrimos que el bruxismo se observa cuando el cerebro transita de un sueño profundo a un estadio más liviano, o bien en despertares que ocurren cada 20 o 40 segundos durante el sueño y de los cuales no somos concientes. Bajo este cuadro fisiológico, primero se produce un incremento del nivel cardíaco, seguido por un aumento de la actividad cerebral que precede al bruxismo, con un incremento concomitante en el ritmo del corazón y de la respiración”, explicó el experto.
En cuanto a esta relación entre bruxismo, sueño, respiración y dolor, Lavigne comentó que este último –que puede manifestarse en la cabeza, el cuello o extenderse en forma difusa en el resto del cuerpo– se encuentra en el 20% al 50% de los pacientes con bruxismo del sueño. Sin embargo, “pudo haber precedido al evento, por lo que los desórdenes del sueño no serán una consecuencia directa del frotamiento de los dientes”, aclaró el especialista tras remarcar que “tampoco todos los pacientes con bruxismo tienen desórdenes respiratorios durante el sueño”, sino que este problema también obedece a otros factores como las mandíbulas pequeñas, los paladares estrechos y hondos y/o las amígdalas grandes.
En general, el bruxismo provoca daños en los dientes, dolor, cerramiento y sonido en la mandíbula y jaquecas matutinas. Para reducirlos, los especialistas recurren a diversas técnicas que tiendan, por ejemplo, a minimizar el impacto de un ritmo de vida acelerado o a relajar la mandíbula y el cuerpo. Asimismo, se utilizan placas de relajación para prevenir el desgaste dentario y disminuir el sonido del chirrido. En determinados casos también se recomiendan algunos medicamentos, cirugías, ortodoncia, entre otros dispositivos.
Para obtener más información sobre este curso los interesados pueden consultar en el sitio www.cosantafesino.com.ar, o dirigirse al Círculo Odontológico Santafesino, ubicado en Eva perón 2470.