Procesan al excomisario Wischnivetzky por delitos de lesa humanidad

Se ordenó la prisión preventiva por los delitos de secuestros y tormentos en prejuicio de tres pequeños productores.

La jueza Federal de Resistencia, Zunilda Niremperger, ordenó el procesamiento con prisión preventiva del ex comisario Eduardo Wischnivetzky, por los delitos de secuestros y tormentos en prejuicio de tres pequeños productores durante un operativo en Villa Berthet durante la última dictadura cívico militar.
Para la magistrada, había “elementos suficientes para procesarlo” y entre ellos mencionó los testimonios de las víctimas y las actas policiales donde se confirma que Wischnivetzky estuvo a cargo del operativo que se montó el 30 de agosto de 1976 en Villa Berthet donde fueron secuestrados y luego torturados tres pequeños productores de la zona.
De esta forma, el ex comisario, que fue detenido el pasado 2 de noviembre en su domicilio en la ciudad de Sáenz Peña, seguirá preso en el pabellón de lesa humanidad de la cárcel U7 de la capital chaqueña.
Según señaló la jueza a la presa local, antes del procesamiento, la defensa del ex comisario había presentado tres declaraciones testimoniales realizadas ante escribano público, que pertenecían a otras personas que también fueron detenidas en aquel operativo, quienes aseguraban no haber visto a Wischnivetzky en ese momento. 
Sin embargo, la magistrada, que subroga el Juzgado Federal 1, consideró que hay elementos que obran en la causa, como son las actas policiales de la época, que hicieron que esas testimoniales no cambien la situación del imputado, finalmente procesado.
En 1976, Wischnivetzky era el comisario de la ciudad de Villa Ángela y en el marco de la necesidad de la dictadura de desarmar el movimiento de las Ligas Agrarias chaqueñas, el entonces comisario de la policía provincial se movilizó a la localidad de Villa Berthet, ubicada en el sudoeste de la provincia.
El 30 de agosto de 1976, tres campesinos fueron apresados de manera ilegal y torturados para sacarles información sobre la organización y sobre dos dirigentes en particular: Hugo Voucouber y Secundino Taco Vallejos, quienes eran intensamente buscados por las fuerzas de seguridad y actualmente permanecen desaparecidos.
Las Ligas Agrarias fueron una de las organizaciones campesinas más importantes en el noreste argentino en la década del '70 y su lucha contra los actores concentrados de la agrondustria la convirtieron en un enemigo a combatir por la Triple A primero y por la dictadura cívico-militar después.
Esta organización, que llegó a agrupar más de 20 mil familias en las provincias del noreste del país, surgió a fines de los '60, durante una crisis del sector agrícola, con aumento en el precio de los insumos y el descenso en el de las cosechas. 
Las primeras en conformarse fueron las Ligas Agrarias Chaqueñas (LACh), nacida como una alianza entre los productores de la Unión de Cooperativas Algodoneras y jóvenes del Movimiento Rural de la Acción Católica Argentina.
Un año antes del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, comenzó la represión contra el movimiento rural, luego de una huelga de 35 días que forzó un aumento en el precio del girasol. 
Al momento del golpe, los dirigentes más visibles ya habían pasado a la clandestinidad y se habían instalado en el monte, entre ellos estaban Osvaldo Lovey, Remo Vénica y su esposa Irmina Kleiner, Carlos Orianski y Carlos Piccoli, entre otros.

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