Comunicado de la Mesa de Infancias de Santa Fe

 Quienes conformamos la “Mesa de Infancias de Santa Fe”, repudiamos por este medio las acciones cometidas contra los adolescentes que forman parte de “El Refugio”, y que son de público y notorio conocimiento, así como también nos solidarizamos con ellos, valorando las actuaciones que se realizaron desde el Gobierno, y que concluyeron con la separación de sus cargos de los policías involucrados.

Desde hace tiempo venimos denunciando situaciones como la aquí reprochada, sin haber obtenido mayores resultados. Reiteradamente, los niños/as, adolescentes y jóvenes “marginados” son víctimas de atropellos por parte de las autoridades policiales; son permanentemente “sospechados”. Hay patrullas apostadas en numerosas esquinas de nuestra ciudad, a la espera de que estos chicos, en apariencia “peligrosos”, pasen cerca de ellas para ser aprehendidos y demorados en comisarías, las que no cuentan ni con instalaciones, infraestructura ni personal necesario para que dicha demora sea cumplida legalmente. Y en la mayoría de los casos, sufren golpes y agresiones, físicas y psicológicas. Y, generalmente, no hay motivo para dicha detención.

Es común que estos niños o jóvenes sientan temor de denunciar hechos como los referidos, por amenazas directas de quién los “ataca”, o por sentimientos de abandono y discriminación inculcados y sostenidos a través de acciones como éstas por nuestra sociedad.

Exigimos el estricto cumplimiento y goce de los Derechos Humanos establecidos constitucionalmente en nuestro ordenamiento, para todos. Pero insistimos en la necesidad de proteger especialmente a estos niños/as, adolescentes y jóvenes. Porque su calidad de tales debe entenderse como un plus en su protección. Nunca podría ser fundamento para vulnerar, avasallar o cercenar sus derechos. Los chicos tienen derechos más grandes.
Es momento de pensar, entre todos, en verdaderas “políticas” respecto de nuestros chicos, dentro de las cuales no caben, de ninguna manera, conductas como las aquí repudiadas, contrarias al modelo de país que esperamos construir