La tuberculosis sigue presente
Esta enfermedad infeccionsa causa unas 4.000 muertes diarias, a pesar de los avances en el diagnóstico.
En el Día Mundial de la Tuberculosis (TB), es importante poder concienciar sobre la enorme carga de esta patología infecciosa, que es una de las más letales del mundo causando, aproximadamente, 1,5 milones de muertes por año.
Si bien la tuberculosis causa unas 4.000 muertes diarias, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los avances en los tratamientos han permitido salvar 43 millones de vidas entre el 2000 y el 2014.
Esto ocurrió gracias al trabajo para lograr un diagnóstico y tratamiento eficaz y, también, a partir de los esfuerzos de la OMS y las sociedades científicas que establecieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en el 2000.
¿Qué es la tuberculosis?
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que suele afectar a los pulmones y es causada por una bacteria (Mycobacterium tuberculosis). Esta patología es curable y prevenible, y se transmite de persona a persona a través del aire.
Cuando un enfermo de tuberculosis pulmonar tose, estornuda o escupe, expulsa bacilos tuberculosos al aire y basta con que una persona inhale unos pocos bacilos para quedar infectada.
El riesgo de las personas infectadas con el bacilo tuberculoso es mucho mayor para las personas cuyo sistema inmunitario está dañado, como ocurre en casos de infección como el VIH, malnutrición, diabeteso en quienes consumen tabaco.
¿Qué síntomas presenta la tuberculosis?
La enfermedad presenta síntomas como tos, fiebre, sudores nocturnos y pérdida de peso. Dado que a veces pueden ser leves durante muchos meses estos síntomas, los pacientes suelen tardan en buscar atención médica. El no recibir el tratamiento adecuado a tiempo hace, por un lado, que hasta dos terceras partes de los enfermos tuberculosos mueran. Y por el otro, hace que vayan transmitiendo la bacteria a otras personas.
La estrategia de la OMS para poner fin a la tuberculosis
La estrategia Fin a la Tuberculosis de la OMS tiene como objetivo poner fin a la epidemia para 2030, terminando la enfermedad, muerte y sufrimiento provocados por la tuberculosis. En ella se describen las medidas que deben adoptar todas las partes interesadas para posibilitar la atención centrada en el paciente, propiciar cambios audaces en las políticas y los sistemas sanitarios y promover una intensificación de las investigaciones y las innovaciones para poner fin a la epidemia y eliminar la tuberculosis.