"Maravilloso Del Potro", por Gustavo Mazzi

"Estuve cerca de dejar el tenis. Estaba tan frustrado que en mi casa ni siquiera miraba partidos por televisión”, fue la dura confesión de uno de los mejores deportistas que dio nuestro país, cuatro meses antes del inicio de la cita olímpica en Brasil.

Ayer, ese mismo tipo nos dio una clase magistral de arrojo, esfuerzo, potencia física y mental. Era la única forma de tener alguna chances de vencer al mejor de todos. Para un triunfo de esta magnitud, en primera ronda de Río 2016 ante el todo poderoso Djokovic, había que jugar al máximo de sus posibilidades y más.  Nada lo quitó del foco: ni los brasileños festejando puntos del serbio como si fueran goles de Neymar, ni algún fanático poco anfitrión que desde la tribuna le gritó "argentino maricón". Delpo fue detrás de un objetivo, de su objetivo. Trabajó, batalló, transpiró y jugó para conseguirlo.

Los que vimos este domingo esta demostración de tenis, esta exhibición de dos nobles luchadores que no se guardaron nada en pos de un triunfo, los que observamos el saludo final entre vencedor y vencido con tanta caballerosidad, y los que nos emocionamos con las lagrimas de un hombre que gana seguido (por no decir siempre), y otro, que resurgió de sus propias cenizas (estuvo 11 meses inactivo y jugó muy poco en los últimos 2 años donde arrastró tres operaciones en sus muñecas), entendimos, que los dólares o el negocio del deporte profesional no cambian a las personas… los exponen y desenmascaran.

No hubo medalla ayer, lo que sí quedó para siempre fue un imborrable momento que se nos metió por los ojos y por los poros y que ya forma parte de la “historia” de los JJOO. Lo que sobresale del notable triunfo del tandilense (7/6 y 7/6), es un eterno reconocimiento para alguien que no se dio por vencido ni aún vencido.

Gracias Del Potro, por tu ejemplo de superación, por tus ganas, por tu pasión y por tu recuperación. Gracias Djokovic por tu calidad en la derrota. Gracias por el respeto y por el compromiso… "¿Le dan medalla? La merecen!" acotó una chiquilina frente a la pantalla de TV. Será acaso este el momento de enseñar que los grandes ejemplos y los verdaderos valores no siempre llevan medalla… y que el bronce, la plata o el oro en un juego es circunstancial, lo más importante, es el esfuerzo y la dignidad del recorrido para alcanzar el objetivo. Y pensar que algunos siguen creyendo que un penal convertido te hace mejor!