"Los Leones de oro", por G.Mazzi
Atrás quedó una final jugada con nervios, tensión, contundencia en los momentos precisos y por sobre todas las cosas, con la entereza y el convencimiento que necesitan los equipos para decir presente a la hora señalada. Esa fue la esencia de la conquista alcanzada por Los Leones en la victoria 4-2 ante los belgas.
Esta vez el hockey masculino argentino comprendió que la historia le fue dando fecha y hora para escribir las propias páginas de su leyenda olímpica, y asistió con la puntualidad que solo tienen los elegidos. Tuvieron lo fundamental: fuerte personalidad, aplomo, cohesión entre las líneas y solidez. El compromiso nunca le quedó grande, siempre estuvieron a la altura. El resultado final del recorrido fue una consecuencia.
No es menos cierto que los grandes vencedores de torneos históricos cobran dimensión por su obra, pero sus oponentes pueden agigantar la conquista. Haberle ganado a Alemania y a Bélgica en las instancias decisivas realza el brillo que naturalmente tiene el oro olímpico. Es la mejor y mayor condecoración que esta ignota muchachada, curtida en la cultura del esfuerzo y del sacrificio, de convicción inalterable y de disciplina gremial, pudo haber recibido para entrar en la historia grande del deporte nacional.
Si el esfuerzo inspira contagio, el mensaje de Los Leones está asegurado. El hockey masculino también demostró en Río que es “bandera”. Un grupo de espartanos supo descubrir un tiempo de protagonismo fecundo, intenso, glorioso, y lo aprovecharon al máximo. La medalla dorada consagró al mejor, pero por sobre todas las cosas, servirá para abrir puertas… esas que tantos esforzados y dedicados hombres de este deporte merecen definitivamente abrir.
En la conjunción de grandeza y método, Argentina ha conseguido engranar una mecánica poesía para revivir esas fábulas de la infancia, donde los buenos, los humildes, los trabajadores… tienen derecho a un final feliz. Y aunque su consagratoria actuación provoque un gran estruendo en el siempre exacerbado exitismo criollo, este es un premio tan merecido como reducido para estos auténticos "héroes del silencio". LOS LEONES SON DE ORO... todo un país deportivo se lo agradece!