Los hábitos que debió cambió Del Potro por jugar sin un entrenador

El tandilense tiene que organizar su propio programa de trabajo; incomodidades que sufre sin un coach

La falta de un entrenador estable que lo acompañe a Juan Martín del Potro en el circuito es inusual en un jugador de su categoría. Claro que hasta no hace mucho, el tandilense tenía incertidumbre sobre su futuro y por ello, desde su regreso al tour en febrero, sólo trabajó con el kinesiólogo Diego Rodríguez -al margen de la ayuda que tuvo del capitán Daniel Orsanic y de los integrantes de Desarrollo, claro-. Pero la ausencia de un coach generó, entre otras situaciones, que el propio tenista sea el encargado de tratar de arreglar y combinar con otros colegas para ensayar juntos. La rápida evolución de Del Potro en los últimos meses aceleró los procesos, lo hizo madurar y, también, tener que encargarse de la logística.

Durante los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, por ejemplo, Del Potro aprovechó cada momento compartido en la Villa Olímpica para ir tanteando a sus pares con miras a lo que sería la preparación durante los días previos a Flushing Meadows. E iba anotando en un papel cada práctica que arreglaba. "Cuando estaba en Río y me cruzaba a todos los jugadores, ya quedaba para entrenar la semana previa al US Open. Me iba organizando o anotando en un papel. Con Ferrer quedamos prácticamente en Río y después me tocó jugar contra él. Con Nishikori lo mismo; hablamos y después entrenamos allá en Nueva York. Iba anotando los días y se lo daba a mi kinesiólogo y le decía 'Anotá esto que ya tenemos y nos falta el miércoles a la tarde, nos falta el sábado'. Son cosas de las que se encarga el entrenador generalmente, pero al estar solo, lo hacía bien, de buena manera, sin preocuparme ni desgastarme. Lo hago con alegría", le contó Del Potro a LA NACION.

"Estas cosas que pasaron me hicieron madurar más rápido y de golpe y por no tener otra opción y alternativa. No sólo dentro de la cancha, sino también en lo que es la logística. Ver a qué hora entreno, con quién, qué hago. Son cosas que los tenistas están acostumbrados a no pensarlas y yo, por mi situación del regreso, de la rehabilitación y por encontrarme con un nivel alto en una fecha que no esperaba, hicieron que las cosas cambiaran", explicó el ex número 4 del mundo. Y agregó, a pocas horas de las semifinales de la Copa Davis ante Gran Bretaña: "Está bueno mientras los resultados me van acompañando, pero no es lo ideal ni lo que buscaré para la temporada que sigue, porque hago mucho desgaste también. Cuando uno llega al hotel tiene que relajarse, pero yo, al estar sólo sigo pensando con quién me entreno mañana o qué hago si llueve".