Colón, con más atributos que méritos

Columna de opinión sobre el momento actual de Colón de Santa Fe en Primera División.

El torneo sigue su curso y el camino se va acortando. El formato indica que el balance a fin de año deberá ser parcial porque no tendremos campeón ni clasificados a copas internacionales hasta 2017. Pero a Colón esto poco le afecta. Su torneo, el que planteó la institución desde el vamos, se nutre del día a día, es una construcción constante.

Y honestamente… aceptando lo palpable como real y lo real como incuestionable, los números indican que la campaña ha sido hasta aquí enormemente satisfactoria. El conjunto de Montero es el menos vencido, gana tanto en casa como afuera y -si se quiere elevar la mirada- está dentro de la decena de clubes que tendrán garantizado un lugar en las competencias continentales.

Pero hay muchas cuestiones inherentes al fútbol que no son tan lineales y que pueden causar confusión. Aceptar la intensidad o la actitud como meta es quitarle su lugar de elemento básico para otorgarle un valor cualitativo que no lo corresponde. Y ese error puede despistar, porque ante la inseguridad el jugador puede concluir que entregar todo alcanza. Entregar todo en el sentido físico de la palabra, no en el amplio sentido que se precisa en este deporte. Me refiero a que sin pelota no hay aspiración posible, más allá de que hoy alcance. Porque se juega con una sola y si no está en los propios pies estará implicando un constante desgaste -lejos del arco rival generalmente- para reconquistarla. Aunque vale aclarar que entre tener una idea con el balón y tener un juego vistoso hay una distancia sideral.

Este conjunto Sabalero tiene orden y cierra bien los espacios con cuatro en el fondo. Se nutre del esfuerzo de Poblete y Bastia para recuperar pero depende casi con exclusividad de Ledesma para iniciar algún ataque y para manejarlo. Y es un detalle a mejorar con relativa urgencia. Ante situaciones puntuales como el campo de juego de Rafaela el partido será combativo, pero en otros terrenos, más amplios, la dinámica es diferente y resignar la tenencia y espaciar demasiado el ataque es vivir en zona de riesgo. Un buen nivel más un gran orden y una dosis de azar sirven para sostener el cero. Imponerse en el área rival capitalizando pelotas paradas es una virtud, pero conformarse solo con esto sería un pecado.

No hablamos de identidad, eso precisa de mucho tiempo a veces para consolidarse, enraizar y trasmitirse a la afición de modo tal que uno sepa por donde y como enfrenta los encuentros un equipo. Pero a esta altura del viaje, más allá de que el destino apuntado es claro, no poder reconocer un plan o una intención manifiesta debe ocupar al plantel profesional Sabalero hoy, para que no preocupe más adelante.

Actualmente cuesta reconocer una forma, una propuesta manifiesta en Colón. Ganar y perder será moneda corriente entre el grupo cuya meta es escapar de la B Nacional, pero conforme la presión aumente será necesario identificar un protocolo a seguir. Las emociones fuertes desconciertan, y allí la capacidad para aferrarse a la forma elegida es el salvavidas necesario. Sobre esto deberá trabajar el entrenador rojinegro, para que los resultados generen la confianza debida sobre la cual realizar autocrítica, y no para que causen relajación.

En Primera División se podrá esgrimir como justificativo que los jugadores que destacan son saqueados por los mercados poderosos de todo el mundo o que la economía de nuestros clubes le impide prevalecer en la lucha por contratar a los más regulares, pero nunca alcanzará para justificar la ausencia de una propuesta -más allá del estilo-.

En Rafaela ganó bien Colón, pero en otras ocasiones no ha sido tan así. En lo que llevamos de temporada no ha sido abrumadoramente sometido, pero tampoco ha alcanzado el lucimiento y probablemente tenga un poco más de lo merecido. El panorama es alentador desde lo numérico y el ánimo hoy rebosa de plenitud. Será entonces momento de profundizar la búsqueda para que las victorias lleguen por méritos y no solo por atributos individuales.

Foto gentileza Nuevo Diario