Se queda el ídolo

Romagnoli, cuyo vínculo termina a fin de mes, tiene acordada de palabra su continuidad en Boedo. Luego de las vacaciones lo extenderá por seis más

Todavía siento ese cosquilleo en la panza cada vez que entro a la cancha...”. Aunque esas palabras nacieron de su boca semanas atrás, cuando volvió al césped tras más de cuatro meses, no tienen fecha de vencimiento. O al menos, no la conoce. Porque además del rótulo de ídolo, Leandro Romagnoli lleva en la espalda incontables batallas. Y de no rendirse sabe mucho.

Está claro que no fue un año fácil para el diez, quien en septiembre debió pasar nuevamente por el bisturí para que le extrajeran un cuerpo extraño en su rodilla derecha. De hecho, llegó a pensar en colgar los botines, pero cuando volvió a sumar minutos con la pelota, su corazón volvió a golpear tan fuerte el escudo que decidió continuar.

Y ahora quiere seguir gambeteando la despedida por -al menos- seis meses más. Incluso, su continuidad está arreglada de palabra y, al momento de regresar de las vacaciones, estampará su firma en el nuevo vínculo, ya que el actual termina a fin de mes. Es que desde la dirigencia ya habían manifestado la intención de que continúe. Incluso, Matías Lammens reconoció tiempo atrás que el contrato “es una formalidad” porque “tiene uno en blanco para firmar”.

Así, con la premisa de “cuidar a los ídolos”, el enganche estará a disposición de Diego Aguirre en la petemporada y completará el semestre. Posteriormente, evaluará qué decisión tomar con su futuro cuando pasen los seis meses.

Ole