En general, los resultados predicen que la esperanza de vida aumentará en todos los países estudiados, pero el incremento en Corea del Sur será, seguramente, el más espectacular. Japón -actualmente- tiene la mayor esperanza de vida y logró aumentar el estatus económico de sus ciudadanos y el acceso a la educación, pero los surcoreanos poseen un sistema sanitario y de nutrición infantil mucho más completo. Su población tiene la presión arterial más baja que cualquier otro país occidental.
Francia y Japón acompañan a los surcoreanos en el podio. Uno de los resultados llamativos es que en Estados Unidos apenas aumentará la esperanza de vida y seguirá siendo una de las más bajas de los llamados 'países desarrollados', situándose a la par que otros puntos del planeta con ingresos medios como México o República Checa. La explicación de los autores radica en las desigualdades sociales que conviven entre sus habitantes. De hecho temen que el país gobernado por Donald Trump no sólo no logre aumentar su esperanza de vida, sino que descienda con el correr de los años.
El informe avisó que los resultados se basan en predicciones, teniendo en cuenta las condiciones actuales de los países que formaron parte de la investigación. Fortalecer la atención médica es el eje principal que deberían adoptar todos los Estados, según los investigadores, quienes advirtieron que en caso de que desaparezca -por ejemplo- el sistema sanitario universal, es muy posible que la esperanza de vida sea vea reducida en la mayoría de los países.
El envejecimiento de una población plantea grandes retos para el futuro de una sociedad: garantizar servicios de atención médica y social a las personas (sobre todo a los adultos mayores) para que logren mantener la calidad de vida sin importar la edad. Los autores también sugieren la necesidad de estudiar el retraso en la edad de jubilación, un debate que está en la mesa actual de muchos países del mundo.