Messi vuelve a casa para casarse

Shakira, Piqué, Neymar, Luis Suárez, Cesc Fàbregas y Ángel di Maria, entre los famosos que revolucionarán con su presencia la ciudad natal del futbolista, a pesar de la discreción que busca la familia

El perfil bajo del clan Messi no deja de sorprender a los argentinos, tan poco acostumbrados a la discreción. Incluso en el momento de su boda, esta familia multimillonaria evita toda ostentación. Si se compara con la de Maradona, en 1989, cuando tiró la casa por la ventana, invitó a 1.200 personas, alquiló el Luna Park, la sala de conciertos más famosa de Buenos Aires, e invitó incluso a Fidel Castro –que al final no fue–, la de Messi parece una celebración bastante normal, con 250 personas en un hotel sin muchos lujos. Incluso han despedido a la organizadora de bodas que tenían prevista, Bárbara Díez, la más famosa de Argentina, esposa del alcalde de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta. Los Messi pensaron que era demasiado cara y contrataron a otros más baratos, Farina-Pavia.

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 El perfil bajo del clan Messi no deja de sorprender a los argentinos, tan poco acostumbrados a la discreción. Incluso en el momento de su boda, esta familia multimillonaria evita toda ostentación. Si se compara con la de Maradona, en 1989, cuando tiró la casa por la ventana, invitó a 1.200 personas, alquiló el Luna Park, la sala de conciertos más famosa de Buenos Aires, e invitó incluso a Fidel Castro –que al final no fue–, la de Messi parece una celebración bastante normal, con 250 personas en un hotel sin muchos lujos. Incluso han despedido a la organizadora de bodas que tenían prevista, Bárbara Díez, la más famosa de Argentina, esposa del alcalde de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta. Los Messi pensaron que era demasiado cara y contrataron a otros más baratos, Farina-Pavia.

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Aunque también con los invitados Messi ha lanzado un mensaje muy claro. Estarán todos sus compañeros de la plantilla del Barcelona –menos Iniesta, que acaba de ser papá por tercera vez– y algunos masajistas y trabajadores pero ninguno de los directivos, ni siquiera Luis Enrique, que le entrenó los últimos tres años.

 Messi y Roccuzzo se refugian en la mansión que tienen a las afueras, ven a su familia, invitan a amigos de la infancia a un asado, pero no salen. No participan de la vida en la ciudad. Allí son dueños de un conocido bar, el VIP, pero nunca lo pisan.

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Messi nunca ha querido dejar de ser ese chico de barrio que se casa con una amiga de la infancia –se conocieron a los nueve años– hija del dueño de una cadena de supermercados. Nunca quiere destacar fuera del campo. Leo ni siquiera es, como Maradona, un hombre surgido de la miseria, no tiene ese relato. Era un chico de clase media, no vivía en una chabola como Diego. Algunos medios argentinos dicen que precisamente Maradona sería el invitado sorpresa. Es difícil imaginar a dos personas más diferentes. Diego es una máquina de escándalos y titulares. Leo se empeña en no destacar en nada que no tenga que ver con el balón. Ni siquiera el día de su boda.