Habló la mujer que fue humillada en el peaje y escribió una carta viral
"Estoy hablando con robots", pensó la mujer y fue a buscar a algún "humano". Bajó del auto y le pidió plata a otro conductor, que se la dio. Pudo seguir viaje, pero con amargura.
Bianca Vanni se convirtió en uno de los personajes de las redes sociales de la semana. La mujer vive en Salsipuedes y trabaja en Córdoba capital como profesora en un jardín de infantes.
El tema fue que el martes volvía a su casa por la autopista E53 cuando, metros antes de llegar a la cabina del peaje, se dio cuenta de que no llevaba consigo la billetera, por lo que no tenía dinero para pagar el peaje.
La cajera que la atendió se negó a dejarla pasar aunque ella ofreció el documento de su hijo como garantía de que volvería con los $ 25 de rigor. El supervisor del puesto del peaje fue aún más duro con ella. No solo repitió la negativa a dejarla avanzar sino que llamó a un policía.
Humillada, Bianca le pidió dinero a otro automovilista y siguió viaje. Después le dio un particular final al episodio: le envió al supervisor una carta, unos bizcochitos, $50 para cubrir los gastos de otras personas que sufrieran su mismo percance y compartió la historia por Facebook.
"Estoy hablando con robots", pensó la mujer y fue a buscar a algún "humano". Bajó del auto y le pidió plata a otro conductor, que se la dio. Pudo seguir viaje, pero con amargura.
"Llegué a mi casa llorando de impotencia, tristeza y bronca por no haber podido hacer nada y por cómo me habían tratado", le dijo Bianca a Radio Latina ayer a la tarde.
Bianca se olvidó la billetera y al llegar al peaje no la dejaron pasar
— Canal 10 Córdoba (@canal10cba) 25 de agosto de 2017
Mirá la carta que publicó en Facebook ✍
[ #CronicaDeMediodia ] pic.twitter.com/GEAhXwucc0
"Soy educadora, me parece que vivimos en un mundo lleno de violencia; lo primero que siempre hacemos es insultarnos, agredirnos y actuar sin pensar. Precisamente es lo que intenté no hacer. Al otro día me terminaron de convencer unos muchachos que se acercaron a mi jardín porque están asfaltando la calle, están trabajando y me pidieron si podía correr el auto. Les dije 'uh, chicos, pero todos los días...' Y cuando empecé a quejarme digo, 'estoy repitiendo la historia', son hombres que están laburando, igual que yo".