5 señales que te envía el cuerpo cuando necesitas ejercicio
Muchas veces no las relacionamos con esta situación y perdemos tiempo antes de arrancar la rutina.
Mantenerse quietos trae aparejado una serie de posibles desencadenantes para el organismo, varios de los que en principio no se suelen relacionar directamente como producto de la poca ejercitación. El cuerpo habla, cuenta, expresa en silencio diferentes necesidades del individuo. Y entre ellas, por ejemplo, advierte la falta de práctica de actividad física exponiendo determinados síntomas.
Existen señales que son visibles, como la obesidad o la falta de masa muscular. Hilvanando más fino, la descoordinación en el desplazamiento o la torpeza en movimientos y otras que se detectan a través de estudios clínicos, por ejemplo la osteopenia u osteoporosis, la hipertensión arterial o el colesterol alto.
Pero también pueden aparecer otros síntomas por el mal manejo de la energía que proviene a través de los alimentos. El insomnio, la falta de apetito y la depresión son manifestaciones por la poca movilización de esa energía que forma nuestro cuerpo.
Por eso y para que estes atento te dejamos algunas señales para que tengas en cuenta:
1. Sistema inmunológico débil: enfermarse con mayor frecuencia de lo normal es una de las primeras señales. Y un aliado para evitar esto es el ejercicio regular.
2. Depresión y falta de ánimo: El ejercicio aumenta la dopamina, las beta-endorfinas y el Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro (BDNF), mejorando su estado de ánimo, memoria y productividad.
3. Respiración forzada: otra de las manifestaciones más comunes es la falta de aliento ante movimientos que normalmente no lo provocaban, o que no demandan un esfuerzo mayúsculo, como subir las escaleras. Esto es una señal de un sistema cardiovascular desacondicionado, explica el experto.
4. Insomnio: el ejercicio promueve un descanso reparador, ya que ayuda a regular el ritmo circadiano, que a su vez sintoniza y controla los ciclos de sueño. No obstante, los especialistas no recomiendan la práctica en horas próximas al momento de acostarse. La razón es que la actividad física produce la liberación de cortisol -que dificulta conciliar el sueño-, incrementa las pulsaciones y activar el sistema nervioso generando una excitación y un cansancio lógico, que se reflejan más tarde en la relajación.
5. Estreñimiento: la ejercitación estimula el funcionamiento intestinal, debido a que cuanto más se entrene, menos tiempo tardará la comida en atravesar el intestino grueso, lo que a su vez disminuye la cantidad de agua que el cuerpo absorbe de la materia fecal.