¿Por qué comer rápido no es bueno ?
Enterate qué sucede con nuestra digestión cuando la ansiedad nos domina.
¿Qué le pasa a nuestro cuerpo? La ansiedad evita que mastiques suficientes veces la comida, por lo que ésta pasa por el sistema digestivo en un estado más espeso del que debería. Ante eso, el organismo debe esforzarse más en digerir estos alimentos y a la larga eso puede traer consecuencias.
Además de dificultar la digestión, puede causar hinchazón, flatulencia y empeorar los síntomas de ciertos trastornos gastrointestinales. También puede facilitar el desarrollo de la obesidad y el síndrome metabólico, dos importantes factores de riesgo para la aparición de la diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Por otro lado, comer muy rápido hace que ingieras más alimentos de los que en realidad necesitás. Esto ocurre porque el cerebro tarda una media de 20 minutos en reparar que estás satisfecho. Por ello, es aconsejable alimentarse despacio, saboreando cada bocado, lo que permite que te llenes con menos cantidad.
En referencia a esto último, el investigador de la Universidad de Hiroshima (Japón), el doctor Takayuki Yamaji , señaló: “Comer despacio es crucial para prevenir las enfermedades metabólicas. Al comer rápido, una persona no se siente llena hasta que se ha excedido, provocando una mayor fluctuación de la glucosa. Esto puede derivar en resistencia a la insulina”.