Caruso Lombardi acaricia el milagro cervecero

 Ricardo Caruso Lombardi se ha ganado fama de muchas cosas. Pero si existe una incapaz de prestarse a polémica alguna, ésa tiene que ver con que el tipo es un experto en resucitar equipos descorazonados. A lo que viene realizando en Quilmes le falta apenas una letra para llamarse milagro, aunque ahora, por como están dadas las cosas, el entrenador de la barbita candado puede conseguir algo inédito en la historia del balompié: salvar a dos cuadros del descenso al mismo tiempo, lo que se dice revivir a dos pájaros de un tiro.

River juega esta tarde en Quilmes y lo hará también el próximo finde. Porque el Cervecé cierra su Clausura contra Olimpo y de no perder, Núñez asegurará su permanencia, más allá de no cosechar porotos en las dos fechas que restan. Y la buena nueva es que los resultados de ayer (y a la espera de lo que ocurra hoy con Huracán) dejan a Quilmes con chances de alcanzar la Promoción, de modo tal que Caruso Lombardi no tendría que cumplir su promesa de poner a los pibes en caso de que su destino ya estuviera condenado a la B Nacional.

Pero, vamos, esto es tan cambiante, una lucha tan esquizofrénica como angustiante, que River debería empezar a confiar un poco más en lo propio y no especular tanto con lo ajeno. Porque la moneda aún anda por los aires y puede caer de cualquier lado: con Arsenal y All Boys ya afuera de toda discusión, un triunfo de Olimpo en la última lo obligaría a sacar cuatro puntos para llegar a un desempate con los bahienses, o sea que si el equipo de Juan José López pierde ante Estudiantes, pasará a depender únicamente de lo que haga Quilmes o aspirar a descontarle tres unidades a Tigre.

Ante semejante mejunje de posibilidades, lo concreto es que River todavía depende de sí mismo y llegará a la última final fuera de la Promo. Para encarar el primero de los ocho días más importantes de la historia del club, Jota Jota moldeó una formación con tintes especulativos, el arquero más siete jugadores con características defensivas y que arriba se las arreglen como puedan Lanzini, Lamela y Caruso. Justamente en el otro Caruso, en Leandro, están puestas las poquitas esperanzas de perforar el arco contrario. El delantero cuyo préstamo vence en cuestión de días convirtió los únicos dos goles de los últimos cinco partidos y, con cuatro conquistas en 568 minutos de acción, cuenta con mejor efectividad que los cinco cañoneros del torneo.

¿Qué duda cabe, entonces? Todos con Caruso.