Estos hábitos hacen que tengas hambre todo el tiempo

Seis costumbres que pueden jugarte en contra

A muchos nos ha pasado que luego de almorzar, no pasan más de una o dos horas antes de sentir hambre de nuevo. Esto podría evidenciar que tenés algunos hábitos que no te favorecen.

Sentís estrés frecuentemente

Puede que algunos de tus hábitos o estilo de vida general te hagan sentir "estrés crónico". ¿Te pasa con frecuencia que tuviste un día pésimo en el trabajo y necesitás una bolsa de papas fritas incluso cuando acabas de comer tu almuerzo?

Comer por estrés es algo serio. Es aconsejable llevar un diario de comidas. Así, será más fácil visualizar los hábitos y ayudará a controlar las malas costumbres.

No dormís lo suficiente

La privación del sueño ocasiona una baja de leptina, la hormona que deja al cerebro saber que estamos llenos y satisfechos. Menos sueño también implica un incremento de la ghrelina, hormona encargada de decirle a tu cerebro que estás hambriento.

Bebés mucho alcohol

Las bebidas alcohólicas pueden estar enviando al cerebro mensajes de hambre. Cuando se consumen las calorías suficientes en la vida cotidiana, el cerebro envía señales al cuerpo que indican que no se necesita más comida. Sin embargo, el alcohol "corta el circuito" de dichas señales y hace que el cerebro libere los mensajes opuestos.

Dieta demasiado restrictiva

Las dietas que cortan calorías deben ser asumidas con cuidado, ya que pueden estar aumentando el hambre en tu organismo. Además de limitar las calorías, con frecuencia incrementan los sentimientos de fatiga y reducen el metabolismo.

Además, dejar de consumir grupos completos de alimentos esenciales solo lleva a una peor nutrición y si se han dejado atrás los alimentos predilectos, el cuerpo empezará a rogar por ellos en cualquier momento. Es mejor alejar lentamente las comidas procesadas, altas en azúcar y en grasas, que eliminar completamente ciertos grupos alimenticios.

No te hidratás con frecuencia

Muchos de los casos de hambre extrema están ligados a un ciclo de deshidratación. Se recomienda beber dos o tres vasos de agua ante la ansiedad o sensación de necesidad de comida. Otra manera de mantenerse hidratado es consumiendo frutas o vegetales, que cuentan con grandes cantidades de agua y sirven de merienda.

Te saltás el desayuno

Comer en la mañana te deja en perfecto estado para la tarde y noche. La calidad del desayuno también es importante.