Irán elige presidente y los pronósticos apuntan al retorno de los conservadores

Ante el fracaso de Hasan Rohani, empujado por Donald Trump, que en 2018 abandonó el acuerdo nuclear, pese a que los auditores internacionales sostenían que Irán cumplía su parte, los reaccionarios parecen tener más chances electorales.

Está todo listo en Irán para que se elija presidente entre solo cuatro candidatos, con un claro favorito conservador y pronósticos que coinciden en que la elección sellará el fin de la era reformista de los últimos ocho años y su fracaso para convertir el acuerdo nuclear en una vía de recuperación económica que facilite también una mínima distensión de las reglas sociales de la República Islámica.

Hace ocho años, la victoria del presidente saliente Hasan Rohani había generado esperanza entre las multitudes de iraníes que apenas cuatro años antes habían denunciado fraude en las calles tras la derrota del reformista Mir Hossein Mousavi y habían sufrido una cruenta represión.

En 2015, apenas dos años después de asumir, Rohani parecía cumplir con esas expectativas al firmar un acuerdo nuclear con las potencias mundiales que eliminaba la sospecha de Estados Unidos y Europa de un posible desarrollo nuclear militar y ponía fin a las sanciones que asfixiaban la economía. Miles de iraníes salieron a las calles a festejar.

El boicot de Trump

Pero con la asunción de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos y su decisión unilateral en 2018 de abandonar el acuerdo nuclear, pese a que los auditores internacionales sostenían que Irán estaba cumpliendo su parte, el plan de Rohani se derrumbó: el rial entró en una espiral de devaluación, los bienes básicos importados se fueron por las nubes y empujaron una nueva temporada inflacionaria.

En julio de 2015, con un dólar se podían comprar 32.000 riales; hoy, 238.000, y algunos elementos de la canasta básica aumentaron hasta un 90%, en paralelo a un sistema de ayudas estatales que no logra cubrir estos aumentos y que difícilmente pueda ampliarse mucho, luego del derrumbe del 6,5% del PBI en 2020, empujado por las restricciones de la pandemia pero también por la caída de casi el 39% del producto del sector petrolero del país.

El boicot de Trump al acuerdo nuclear no solo generó una profundización de la crisis económica que Rohani pretendía resolver, sino que además su retórica beligerante y la imposición de nuevas sanciones mientras el Gobierno reformista intentaba mantenerse dentro del acuerdo para conseguir inversiones y ayudas de Europa, alimentaron las críticas de los conservadores, que fueron socavando de a poco al presidente y la primera minoría reformista del congreso.

La primera señal del retorno conservador apareció el año pasado, cuando los llamados principalistas, los sectores considerados más duros y cercanos al ayatollah Ali Khamenei, el máximo líder de la República Islámica, de 82 años, arrasaron en las elecciones legislativas: recuperaron todas las bancas de Teherán, la capital que había apostado por los reformistas en 2016, y acumuló 221 de los 290 escaños.

Los factores que explicaron el resultado fueron varios: la debacle económica y la falta de planes para salir de la crisis, nuevas represiones de protestas, el derribo por error de un avión comercial en el que viajaban muchos estudiantes y que al principio las autoridades habían negado, y finalmente, la descalificación masiva de candidatos reformistas.

 

El 60% de los 85 millones de habitantes de Irán tiene menos de 30 años y pertenece a una de las generaciones más decepcionadas por el horizonte político, económico y social actual.