Un grupo de dirigentes radicales cuestiona la convocatoria a internas
Los abajo firmantes y todos los afiliados radicales de la provincia nos “desayunamos” hace un par de días, con un apretadísimo y de imposible cumplimiento cronograma electoral, fundado en la imperiosa necesidad de cubrir lugares vacantes de delegados al comité nacional de la U.C.R.
Estas circunstancias nos llevan a reflexionar sobre algunas cuestiones. Primero, lo alienado de este pseudo proceso interno. Una vez más, parte del radicalismo santafesino sigue sin querer escuchar lo que hace pocos días dictaron las urnas y pretenden enfrascar a los afiliados en una vertiginosa, loca e insustentable aventura en pos de los intereses de quienes siempre se benefician con estas movidas; de espaldas a los afiliados y lejísimo de la ciudadanía, que hace mucho esta esperando que respondamos cómo fue que transformamos un partido de masas en una confederación de intereses primero y hoy en casi una confederación de intereses personales.
Una segunda cuestión es sobre las formas, un cronograma que fue elucubrado para no ser cumplido.
Tiene plazos de cumplimiento imposibles, dado la brevedad de los mismos. La presentación de tachas al padrón y la resolución de las mismas, se da en el día que se elabora el padrón definitivo.
Pero lo mencionado es sólo una muestra. “El proceso”, si le cabe el concepto, dura tan sólo ¡¡19 días!!, una barbaridad que claramente sesga derechos a los afiliados en cuanto a elegir y ser elegidos. Por un lado, por lo acotadísimo de los tiempos, pero por otro porque estas circunstancias fueron “creadas” por la renuncia, pocos días antes, de algunos delegados. Es decir que todos los afiliados que esperábamos la convocatoria a los espacios naturales de discusión para evaluar la posición de los delegados de Santa Fe en la convención nacional, deberemos esperar otro momento y otro lugar.
Por supuesto que la necesidad fue “creada” con la intencionalidad de superar un obstáculo formal como si, nuevamente, las formas fueran una cuestión sin importancia.
En nuestro partido y a la luz de los resultados obtenidos en las últimas elecciones nacionales, se ha profundizado una crisis que viene padeciéndose desde hace muchos años. Esa crisis tiene su origen entre muchos otros problemas, en la búsqueda de salvaciones mesiánicas y a través de ocasionales figuras. No buscamos superar esa crisis con la generación de espacios de debates, de discusión, real y sincera. Nuevamente nos encontramos como casi siempre en estas instancias partidarias, frente a una paradoja radical, donde quienes pretenden encarnar la renovación partidaria violentan, por ejemplo, las formas previstas en nuestro ordenamiento partidario y generan un pseudo proceso electoral de imposible cumplimiento, por lo cual la “renovación” surge a partir de un proceso profundamente anormal, que lejos de hacernos pensar en lo nuevo, nos hace pensar en las más vetustas prácticas políticas.
Y como si no fuera suficiente lo de las formas, está el fondo.
Allí, creemos que es imprescindible ser imaginativos para generar espacios amplios y participativos, que atraigan al afiliado no contenido por la realidad partidaria, donde se discuta el partido en todo sentido; no sólo modificaciones a la carta orgánica, sino también perfiles ideológicos; y hacer un blanqueo sobre los mismos, desde el respeto a la diversidad pero desde la sinceridad.
Nosotros en particular, creemos que unos de los más profundos problemas partidarios es la mezcla ideológica. La mezcla, no la diversidad.
Es necesario recuperar un partido que discuta poder, pero no a cualquier costo, sino con pilares y coherencia ideológica; es necesario recuperar un partido nacional, vertebrado interprovincialmente, que incorpore conceptos regionales de análisis y actuación; es necesario federalizar el partido de forma tal que las decisiones, por ejemplo en los procesos electorales, no queden subsumidas a la mera necesidad electoral de un distrito.
La tarea se presenta como titánica, porque lo primero que hay que hacer es sincerar la discusión y terminar con las prácticas como las más arriba mencionadas, que difícilmente abriguen la solución a los problemas radicales.
Es vergonzoso lo de las formas, pero más grave aún es que se presente esto como el inicio de un camino de reconstrucción, que de hecho no lo será. Por el contrario, es una forma de garantizar en gran medida un manto de piedad y silencio sobre el accionar de muchos, quienes son grandes responsables de la situación actual y que hoy como ayer, se encuentran sentados en una suerte de mesa de póquer, en la cual históricamente han apostado a todo o nada el futuro del radicalismo y encima, se han cansado de perder.
El presente escrito ha sido refrendado por distintos intendentes, presidentes comunales, concejales y dirigentes radicales de toda la Provincia entre los que se destacan: Jorge Henn, Fabián Palo Oliver, Daniela Qüesta, Martín Gimenez, Carlos Suarez, Maria Cristina Quinteros, Elvio Cotterli, Mathias Chuard, Sergio Basile (Depto. La Capital); Cristian Camissi, Hernan Bertossi, Graciela Bernhardt, Alejandro Pierini, Mauricio Colombo, Daniel Rios, Dario Vogt, Ricardo Perrig (Depto Las Colonias); Angel Elias, Alejandro Villalba, Claudio Diaz, Daniel Tonelli, Luciano Battcock, Nicolas Gianelloni, Facundo Paschetto (Depto Rosario); Marcelo Mauro, Daniel Basile, Hector Ayala, Adrian Baroni (San Justo); Gustavo Sella, Carlos Cartas, Hugo Boscarol, Hugo Frank, Oscar Ribotta, Enrique Jarovsky (San Cristobal); Leandro Chamorro, Rafael Blanco (Gral. Obligado); Norberto Bianciotto (San Martín); y siguen las firmas