Avanza suba de aranceles externos para blindar a la región de la crisis mundial
Las mandatarias participarán de la 1º Cumbre de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC). Analizaráb el intercambio comercial. Cristina además se reunirá con Hugo Chávez
A poco menos de un mes de la próxima cumbre del Mercosur, que se realizará en Montevideo, las presidentas Cristina Fernández y Dilma Rousseff concretarán esta semana un encuentro bilateral para analizar el impacto de la crisis en la región y anunciar medidas conjuntas para encararla.
Una de las definiciones que pueden surgir de esa reunión es el consenso para debatir, en el marco de la cumbre regional prevista para el 21 de diciembre, la suba del arancel externo común (AEC) para algunos productos, una propuesta que había realizado el gobierno brasileño y a la que la Argentina adhiere, afirmaron fuentes oficiales.
Las mandatarias se encontrarán en Venezuela, al participar de la Primera Cumbre de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC), que deliberará el viernes y sábado en Caracas. También habrá un encuentro de la Unasur y de Petrocaribe. En ese contexto, Cristina tendrá una bilateral con el mandatario venezolano, Hugo Chávez, y aprovechará para concretar la tan esperada cita con Dilma, con quien avanzará en una agenda regional para enfrentar la crisis externa.
La reunión fue oficializada por la Cancillería a través de un comunicado, que aclaró que será el viernes antes del inicio de la cumbre latinoamericana. El encuentro había terminado de definirse días atrás, cuando funcionarios de ambos gobiernos se encontraron en Brasilia para analizar la agenda de negociación comercial y encontrar soluciones a los problemas de asimetrías que generaran tensiones. Uno de los principales impulsores de la cita fue el flamante embajador argentino en Brasil, Luis María Kreckler, quien tendrá la ardua misión de trabajar para equilibrar la balanza comercial, que resulta deficitaria para la Argentina en unos u$s 5.000 millones.
Estos números serán puestos sobre la mesa en la cumbre entre Cristina y Dilma, así como también las medidas que cada país toma para defenderse de las importaciones desleales. Varios de los conflictos que hubo entre Brasil y la Argentina tuvieron que ver con la imposición de licencias no automáticas, que demoran –y muchas veces por mayor tiempo del permitido– el ingreso de la mercadería al país.
Si bien en octubre el crecimiento de las exportaciones a Brasil superó al de las importaciones de ese país, en el período enero-octubre el déficit bilateral para la Argentina alcanzó u$s 4.156 millones. Las ventas al mayor socio del Mercosur totalizaron u$s 14.184 millones, mientras que se realizaron compras por u$s 18.340 millones.
Uno de los principales temas que discutirán las Presidentas es la propuesta brasileña para subir el AEC a algunos productos que ingresan de extrazona, y que cada país definirá cuáles en función de su industria nacional y del daño que le genera el ingreso de determinados bienes. Según había aclarado oportunamente la ministra de Industria, Débora Giorgi, se evalúa realizar una lista de entre 40 y 50 posiciones arancelarias. Se trataría de una lista de excepciones invertida, es decir, para que el arancel sea superior al AEC actual en lugar de inferior, como es actualmente.
La Argentina, por ejemplo, tiene arancel cero a la importación de bienes de capital extrazona, por lo cual compensa a los productores nacionales con un bono.
La presidencia pro témpore del Mercosur hoy la tiene Uruguay, pero será traspasada a la Argentina en la próxima cumbre. Y en 2012 le toca a Brasil, por lo que ambos países aprovecharán sus mandatos para aplicar esta medida, sostuvo una fuente vinculada con la negociación bilateral. Otra de las propuestas de Brasil que será analizada, y que también apoya la Argentina, será la de implementar algún mecanismo, en el marco de la OMC, de salvaguardia cambiaria que permita resguardar al mercado regional del ingreso de capitales especulativos originado por las fluctuaciones de las monedas de los principales países desarrollados. El vecino país ya pidió autorización a la OMC para subir el arancel externo consolidado por encima del 35%, que es el máximo permitido, para casos de bruscas devaluaciones de monedas.