Santos se declaró dispuesto a dialogar con las FARC por la liberación de rehenes
Santos subrayó que si esas liberaciones se producen las consideraría como "un gesto de paz en la dirección correcta" por parte de las FARC, pero pidió que "nadie se equivoque" porque, "mientras tanto la orden es seguir combatiendo, perseverando para seguir obteniendo resultados como los que se lograron este año".
Durante un acto militar que se realizó en la Escuela General Santander, en Bogotá, el mandatario reivindicó el uso de "la estrategia del garrote y la zanahoria" para con las organizaciones insurgentes.
"Desde el inicio de la historia, nadie ha creado una política para acabar con las guerras más sencilla y eficaz que la del garrote y la zanahoria", remarcó, y prometió "seguir combatiendo a los grupos armados", que "están cada vez más débiles, pero no derrotados, sobre todo las FARC y el ELN".
Santos manifestó que, al mismo tiempo, su administración ofrece "la salida que han tenido todos los conflictos parecidos: una salida política" y se quejó especialmente de las FARC, que "mandan muchos mensajes pero no dan muestras de querer llegar a la paz".
Este martes, casi en coincidencia con las marchas en favor de la liberación de rehenes que se hicieron en cerca de 60 ciudades de Colombia y el exterior, Las FARC anunciaron que están dispuestas a liberar a algunos de los efectivos de Fuerzas Armadas y de seguridad que mantienen como rehenes desde hace años.
En una carta dirigida a la organización Colombianos por la Paz, las FARC sostienen que “a pesar” de la muerte de cuatro rehenes el 26 de noviembre, al fracasar un operativo de rescate de las fuerzas regulares, “la lucha por el canje de prisioneros y por la paz de Colombia no se detiene”.
En su respuesta, Santos reiteró, no obstante, que no se sentará a negociar a menos que de parte de la guerrilla haya muestras fehacientes de voluntad. "Los colombianos no nos vamos a dejar engañar una vez más, como engañaron a mis antecesores, que de buena fe se sentaron a dialogar", remarcó.
"Si hay voluntad de paz, sí estamos dispuestos a sentarnos a ponerle fin a este conflicto que lleva 47 años", añadió.
El martes por la noche, en declaraciones a un canal de televisión, Santos ya había adelantado que podría dialogar "cara a cara, sin intermediarios", pero dejó en claro que no habría canje de presos de la guerrilla por rehenes, como varias veces reclamaron las FARC.
La chance de un "canje humanitario" fue explorada en los últimos años, pero primero el gobierno del entonces presidente Alvaro Uribe y después el de Santos rechazaron la entrega de presos insurgentes a cambio de rescatar a los secuestrados.
“Una de las formas de expresar esa voluntad de paz es liberar a todos los secuestrados, sin condiciones y sin show”, expresó Santos.
En su texto del martes, las FARC no precisó cuántos rehenes liberaría ni cuando, pero sí detalló que los cuatro asesinados el 26 de noviembre eran parte de los seis que el grupo había anunciado días antes que dejaría en libertad.
Tras la muerte de Libio Martínez, uno de los cuatro asesinados a fines de noviembre, los rehenes que llevan más tiempo en poder de las FARC son el sargento Luis Arcía y el cabo Luis Beltrán, ambos del Ejército, secuestrados en marzo de 1998.