Tras asumir, Fein tendió puentes de conciliación hacia el Concejo rosarino

La intendenta seguró que honrará la tarea que le encomendaron y buscó atenuar la crispación política. Luego esbozó los ejes de su gestión.

 En su primer pronunciamiento político después de prestar juramento como intendenta, Mónica Fein tendió puentes de conciliación ante los concejales que la escuchaban en el recinto del Palacio Vasallo. "Convoco a todos los bloques a dialogar, a encontrar acuerdos democráticos en base al respeto para seguir construyendo políticas de Estado para una ciudad sustentable", sostuvo la primera jefa municipal de la ciudad en medio de la tensión con los ediles por las facultades delegadas. Luego Fein esbozó los lineamientos de su gestión, mencionó las obras que impulsará, reiteró la necesidad de la autonomía y prometió honrar el mandato que le concedieron los rosarinos. "Palabra de mujer", certificó con perspectiva de género.

  Fein asumió a las 18.30 ante un Concejo desbordado de funcionarios, militantes y familiares. Entre los ediles sólo tres no estaban en sus bancas: el radical Jorge Boasso, que había adelantado su ausencia por razones políticas, el kirchnerista Roberto Sukerman y Héctor Cavallero, ambos por motivos personales.

  La ceremonia fue breve y austera, pero emotiva. Fein llegó minutos antes de las 18 al Palacio Vasallo y su incursión al recinto se demoró media hora. Al ingresar se ubicó en el palco de honor, escoltada por Hermes Binner y Miguel Lifschitz. Atrás se encontraban el gobernador electo, Antonio Bonfatti, el titular del Partido Socialista, Rubén Giustiniani, y la intendenta de Montevideo, Ana Olivera. Enfrente la observaban sus dos hijos, su madre y su esposo.

  Tras el izamiento de la bandera y la entonación del himno llegó la jura. El presidente del Concejo, Miguel Zamarini, le tomó juramento por "la Constitución y la vigencia del sistema democrático". Mientras explicitaba su juramento, una cerrada ovación cayó desde las gradas.

  Ya como intendenta de la ciudad, Fein pronunció su primer discurso al Concejo. Su lectura le demandó unos 18 minutos, sin interrupciones ni siquiera para aplausos. Comenzó destacando la fecha, 10 de diciembre Día de los Derechos Humanos, para remarcar la importancia de los juicios por la verdad histórica y "las decisiones políticas" que los sustentan para que "haya menos impunidad".

  Luego enumeró los principales desafíos de su flamante gestión. "Rosario debe ser autónoma para tener más competencias, más democracia y participación", planteó, tras lo cual involucró a los ediles en "las acciones que sean necesarias para que se reformule la Constitución y se pueda avanzar con la autonomía".

  Prometió focalizar sus esfuerzos en la lucha por la inclusión de los sectores marginados y "de todo tipo de diversidad". Además, bregó por encontrar soluciones a la problemática del hábitat, tanto para sectores medios como para quienes viven en asentamientos irregulares.

  Más adelante, aludió a las principales obras sobre las que promoverá su concreción y convocó a "todos los actores de la ciudad a seguir articulando con el Estado municipal la planificación de Rosario, porque los sueños se cumplen cuando se planifican".

  Sobre el final, se dirigió a los ediles. En medio de la tensión política con el cuerpo por los superpoderes con los que asumió para fijar la tarifa del transporte, los convocó a "dialogar, a encontrar acuerdos democráticos en base al respeto para seguir construyendo políticas de Estado para una ciudad sustentable". En sus bancas, muchos concejales no ocultaban su malestar por la distancia entre el discurso y las prácticas de la flamante jefa comunal.

  "Voy a honrar la tarea que me han encomendado, les doy mi palabra de mujer", se comprometió emocioanda al cerrar su primer discurso como intendenta de Rosario.