Reutemann votó a favor sobre la regulación de tierras

Este fue el discurso sobre ley de tierras del senador Carlos Reutemann en apoyo al proyecto


"La Nación Argentina es de todos y al defenderla, se defienden los intereses de las provincias"



El agua, la tierra, la energía escasean en el mundo. Son bienes cada vez más preciados. En la agenda del siglo XXI las cuestiones ambientales y de posesión de los recursos vitales está en el centro de las preocupaciones mundiales. De la disponibilidad de esos bienes dependerá la soberanía alimentaria.

Comparto plenamente la visión de que la tierra es un recurso estratégico y que las tierras estén preferentemente en manos de los argentinos, es una notoria cuestión de geopolítica, de respeto del acervo cultural y, en la medida en que se modere la concentración en su tenencia y dominio, también es una cuestión de equidad social.

La Naturaleza ha sido pródiga con la Argentina en materia de recursos naturales.

Ellos constituyen una permanente fuente de riqueza y la plataforma para que nuestra producción pueda sostenerse y desarrollarse, con altos niveles de competitividad, los que nos caracterizan y que son reconocidos por los mercados mundiales, en particular en lo que concierne al complejo agropecuario y agroindustrial. Queda claro que nuestro suelo es rico y codiciado.

Nuestro país, en la historia, y en el presente, ha sido visto como granero del mundo. Ese granero está ubicado en un suelo específico. Por ello, es necesario protegerlo y cuidarlo, dejándolo preferentemente en manos de los connacionales que tienen un campo ancho para desarrollarse.

Ese suelo debe ser objeto de prácticas regulatorias que promuevan que la tierra sea, del todo prioritariamente, para los argentinos.

La Argentina, es y será un factor clave a la hora de saciar la sed y el hambre de tantos habitantes del mundo. Pero lo hará respetando un criterio básico de soberanía nacional, sin que medie una previa apropiación indiscriminada de su propio territorio, decidida en forma preventiva desde otros lugares del planeta.

Sabido es que somos el principal exportador mundial de harina y aceite de soja, el segundo de maíz y un proveedor clave de trigo y que, atento a ello, entre otras razones, somos una atractiva opción en la adquisición de en tierras rurales. La frontera productiva, que se ha venido ensanchando en los últimos tiempos producto de la revolución biotecnológica en curso, nos hace ver que serán necesarias en forma cada vez más creciente suelos que puedan ser susceptibles de ser cultivados o donde pastoree nuestro ganado.

El suelo es en cualquier caso percibido como un bien estratégico. Fundamentalmente por la creciente necesidad en su apropiación para ponerlo al servicio de la producción, mediando siempre el correspondiente cuidado del medio ambiente.

Este marco legal, más allá de algunos cuestionamientos puntuales que ha recibido, debe ser considerado un gran avance en procura de lograrse objetivos que deben ser conceptuados supremos.

Un último comentario respecto de ciertas prevenciones que se hicieron en el sentido de si al sancionarse este proyecto no se estaría avanzando sobre competencias provinciales.

Es sabido que soy un acérrimo defensor de ellas. Siempre he defendido el respeto al federalismo. Pero, en este caso, considero que de ningún modo se están afectando las facultades que les son propias a las provincias argentinas.

No se está reglamentando el dominio originario, que efectivamente está en cabeza de las provincias, sino que se está ejerciendo una facultad exclusiva del Congreso Nacional que deriva de la aplicación de la legislación civil. Y las cuestiones atinentes al Código Civil son exclusiva materia de la Nación y no de las provincias.

La reglamentación se refiere a la transmisión del dominio de inmuebles rurales y no al dominio originario en sí mismo.

Por lo demás, el país es uno solo, la Nación Argentina es de todos y al defenderla, se defienden los intereses de las provincias, las que, en una mirada federal, integran la Nación.

Por todo lo expuesto, señor Presidente, es que votaré este tema favorablemente en general y en particular.