Pirotecnia: 110 heridos y un chico muy grave
Un total de 110 personas resultaron heridas por el mal uso de pirotecnia durante la celebración de la Navidad, uno de ellos un niño que se encuentra en muy grave estado y una nena que corre serios riesgos de perder la visión de un ojo.
Un chico de 8 años está internado en terapia intensiva en el hospital Garrahán, luego de que se incendiara su casa tras ingresar un artefacto de pirotecnia por la ventana.
Así lo confirmó esta mañana la jefa de urgencias del Hospital de Quemados, Miriam Miño, quien señaló que el pequeño recibió las primeras atenciones en ese centro asistencial.
"Tiene el 38 por ciento del cuerpo quemado, sobre todo en tórax, manos y piernas y se encuentra en terapia intensiva con respiración artificial", precisó la doctora.
Miño agregó que durante lo que va de la jornada por la fiesta de Navidad atendieron en ese hospital 27 personas, de las cuales 18 son chicos menores de 14 años, al tiempo que sostuvo que la mayoría de los casos fueron quemaduras en las manos con exposición muscular y ósea.
Hay otros dos casos de chicos pequeños a los que según le relataron a la médica, les cayó pirotecnia de arriba, entre ellas una beba de 8 meses.
"Se incrementó la gravedad y el número de casos. Hay una nena de 9 años a la que dicen los padres que le cayó pirotecnia desde arriba de un edificio y tiene el 9 por ciento de quemaduras, que son leves. También hay una beba de 8 meses a la que, según dijeron sus padres, le cayó pirotecnia en la mano", indicó.
Miño pidió que para estos casos haya responsabilidad de los padres para evitar casos de este tipo.
TENDENCIA EN ASCENSO EN EL HOSPITAL SANTA LUCÍA
Un total de 57 casos por accidentes en ojos por el mal uso de pirotecnia o manipulación de corchos de botellas, 10 de los cuales son graves, se atendieron hasta el momento en el Hospital oftalmológico Santa Lucía de esta Ciudad.
Así lo informó esta mañana el jefe de Guardia de ese centro asistencial, Fernando Pellegrino, quien remarcó que hubo un 20 por ciento más de casos comparados con los del año pasado.
"Este 2011 hubo 57 casos y 10 graves, mientras que en 2010 hubo 47, con 8 casos graves", informó el médico en declaraciones formuladas a la prensa desde ese hospital.
Asimismo, precisó que de los diez pacientes graves, cuatro son niños -uno de 8 años, dos de 6 y el restante de 4-, al tiempo que dos personas sufrieron heridas oculares por el impacto de los corchos.
"Hasta antes de la medianoche los pacientes atendidos eran mucho menos que el año pasado, pero a partir de la madrugada empezó a incrementarse y se llegó a esa cantidad de pacientes atendidos", precisó Pellegrino, que de esa manera ratificó el aumento de casos por accidentes con pirotecnia como sucedió en el Hospital de Quemados.
EN EL HOSPITAL LAGLEYZE 26 HERIDOS Y UNA NENA PODRÍA PERDER LA VISIÓN DE UN OJO
Al menos 26 personas accidentadas en los ojos por el uso de pirotecnia fueron atendidos durante los festejos de la Navidad en el Hospital Oftalmológico Pedro Lagleyze, por lo que el total de casos se elevó a 110.
El jefe de guardia de ese nosocomio, Pablo Ventola, explicó que la mayoría de los atendidos son casos leves, pero hay tres de ellos graves, uno de los cuales es el de una nena de 6 años que debe ser operada al sufrir el estallido del globo ocular y tener la visión seriamente comprometida. Ventola remarcó que el 60 por ciento de los casos son chicos que van desde los 2 a los 11 años.
EN ROSARIO LA NOCHEBUENA NO EMPEZÓ BIEN
Un adolescente de 14 años sufrió la amputación de uno de sus dedos al estallarle un sus manos un artículo de pirotecnia en la localidad santafesina de Empalme Graneros, cerca de Rosario.
El accidente se produjo en Juan B.Justo y pasaje Ñandubay cuando el adolescente se encontraba con un grupo de amigos y se propuso encender un petardo en el marco de los festejos navideños.
Como el petardo estalló en sus manos, el adolescente sufrió graves heridas en la mano y debió ser llevado en la madrugada del viernes al Hospital de Emergencia Clemente Alvarez (Heca), de la ciudad de Rosario.
En el centro asistencial, se constató que el menor había sufrido la amputación de uno de sus dedos y corría serios riesgos de perder otro.