La muerte de un ser querido puede provocar un infarto
Las personas que enfrentan un periodo de duelo después de perder a un familiar tienen más riesgo de sufrir un paro cardiaco que en una situación normal. La pérdida de apetito y falta de sueño son otros factores que atraviesan.
El periodo de duelo que se vive después de perder a un ser querido puede ocasionar problemas delicados en las personas como los infartos.
Según un estudio de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, en la primera semana de luto las probabilidades de sufrir un paro cardiaco aumentan un promedio de seis veces más que en una situación normal.
La revista 'Circulación', perteneciente a la Asociación Americana del Corazón, difundió en su último número que el mayor riesgo se presenta un día después de la pérdida porque el peligro de infarto aumenta 21 veces.
Cuando se trata de un matrimonio, los cónyuges afectados por la muerte de su pareja tienen más riesgo de morir de enfermedades cardiacas o accidentes cerebrovasculares.
"Durante estas situaciones de extremo dolor y angustia se debe cuidar uno mismo y buscar atención médica para vigilar los síntomas asociados con un ataque al corazón", recomienda Murray Mittleman, coautor del estudio.
Después de revisar las historias clínicas de 1985 pacientes que habían superado un infarto entre 1989 y 1994, Murray y su equipo encontraron esta relación entre la pérdida de un familiar y los problemas cardiacos.
Las personas analizadas tuvieron que responder un cuestionario a preguntas sobre las circunstancias de su ataque al corazón y si habían perdido a alguien importante en sus vidas durante el año anterior al infarto.
Otro dato que se les cuestionaba es cuándo había ocurrido la muerte y la importancia de su relación con el fallecido.
El cortisol se eleva
Los especialistas señalaron que esta situación se presenta cuando las personas inician su periodo de duelo porque duermen menos, pierden el apetito y aumentan los niveles más altos de cortisol, hormona que se libera cuando se sufre estrés.
Por otra parte el estrés psicológico provocado por el sufrimiento intenso puede elevar el ritmo cardiaco, la presión arterial y la coagulación de la sangre.
Elizabeth Mostofsky, colaboradora de Mittleman, aconsejó a los amigos y familiares de las personas afectadas por el deceso de un ser querido, "brindar apoyo inmediato para ayudar a prevenir este tipo de incidentes, sobre todo cuando inicia el proceso de duelo".
Los expertos consideran que los profesionales médicos deberían estar conscientes de las posibilidades de sufrir un infarto, muy superior a lo normal, que tienen las personas que guardan duelo.