Cristina le avisó a Piñera que irá a Chile apenas termine su licencia
La Presidenta le dijo que será el primer país que visite tras su operación cuando el chileno la llamó por su salud. El caso Apablaza y suspensión de vuelos de LAN, en la agenda. Se retrasaría la fecha original.
La presidenta Cristina Kirchner le confirmó a su colega trasandino Sebastián Piñera que Chile será el primer país que visite oficialmente apenas se recupere de la operación de tiroides a la que se sometió la semana pasada y retome sus actividades en la Casa Rosada, según pudo saber el diario El Cronista.
El viaje había sido programado para el próximo 25 y 26 de enero, pero la Presidenta le anunció a Piñera la decisión de suspenderlo cuando el chileno la llamó por teléfono apenas supo de su enfermedad. En la Cancillería, sin embargo, aseguran que hasta ahora no ha habido una contra orden y no estaría descartado que Cristina Kirchner decida volar a Santiago si es que anticipa su regreso a su despacho.
Lo cierto es que la relación con Chile se ha tornado estratégica en este año en el que se cumplirán 30 años de la guerra con el Reino Unido por Malvinas. Basta recordar la advertencia que la propia Jefa de Estado hizo ante la Asamblea de Naciones Unidas, sobre la posibilidad de interrumpir los vuelos a las islas, en caso de que Londres insista en no negociar la cuestión de la soberanía del archipiélago.
La medida está en carpeta y el rol de Chile será crucial en el caso que la Presidente defina cumplir su amenaza de no autorizar que los vuelos a Malvinas utilicen el espacio aéreo nacional. La decisión sería un shock para la vida de los kelpers, que se proveen de alimentos frescos y desarrollan el turismo a través de los vuelos que LAN realiza frecuentemente desde Punta Arenas.
La realidad es que Cristina Kirchner y el matrimonio Piñera tienen una relación fluida, mucho más que la que los Kirchner sostuvieron con la antecesora del mandatario trasandino, Michelle Bachelet, quien era sin embargo mucho más afín ideológicamente. También es intenso el trabajo del embajador argentino en Santiago, Ginés González García.
Claro que entre los dos países hay asuntos pendientes. Para el gobierno chileno es importante el reclamo de extradición del ex guerrillero chileno Serio Galvarino Apablaza, asilado en la Argentina, aunque justamente por decisión de Piñera el caso ha sido encapsulado en la relación bilateral. También ahora la resolución de la Administración Nacional de Aviación Civil argentina, de no permitir a la empresa LAN que sus vuelos a Brasil y Chile despeguen desde Aeroparque y sean mudados a Ezeiza, estará en la agenda.
Son más las coincidencias con Chile hasta el momento. Sintonía emocional o estratégica, el gobierno argentino ha logrado que el mandatario trasandino sólo tenga gestos de buena voluntad con la Rosada. No sólo en el tema Malvinas; también se espera que Chile no le otorgue asilo político al juez argentino Otilio Romano, que escapó el año pasado a ese país, en pleno juicio político por violaciones a los derechos humanos cometidas en la dictadura militar.
El aliado Sebastián Piñera es el mismo que la semana pasada espantó a la sociedad al ordenar que se erradique la palabra “dictadura” de los manuales escolares, al referirse al período gobernador por el oscuro dictador Augusto Pinochet.