Brasil contra las restricciones comerciales argentinas

"Es un problema permanente" afirmó el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio, Fernando Pimentel. Empresarios paulistas pedirán reunión con ministros y la presidenta Cristina Fernández

El gobierno de Dilma Rousseff se tomó su tiempo, pero finalmente reaccionó con dureza. La decisión de la Argentina de controlar todas las importaciones desde febrero mediante la presentación de una declaración jurada provocó un gran malestar entre los funcionarios y empresarios brasileños, quienes acusaron al país de imprevisible.

El ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior del vecino país, Fernando Pimentel, fue contundente ayer al asegurar que “la Argentina ha sido un problema permanente en la relación comercial” bilateral, al margen del buen vínculo político que existe entre las dos presidentas. “Tenemos buenas relaciones políticas, pero económicamente es difícil lidiar con ellos”, manifestó el funcionario.

En paralelo, los empresarios brasileños también salieron a cuestionar fuertemente la medida por considerarla contradictoria con las reglas del Mercosur. La cúpula de la Federación de Industrias de San Pablo (FIESP) tendrá, incluso, un encuentro mañana para delinear la estrategia a seguir frente a los controles y definir el pedido de audiencia a ministros y a la propia mandataria Cristina Fernández, a su regreso de la licencia médica.

En diálogo con El Cronista, el titular del Departamento de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior de la central industrial, Roberto Gianetti, afirmó que “es una decepción muy grande el anuncio del gobierno argentino y una contradicción para el Mercosur, ya que un sistema de libre comercio no puede ser armónico con un esquema de controles a la importación”. Además, hizo la comparación con Brasil, que “cuando toma decisiones, lo hace por fuera del Mercosur”.

Gianetti confirmó que desde la FIESP están iniciando los trámites para tener una serie de reuniones con funcionarios del gobierno de Cristina, con el objetivo de fijarles su posición. Sostuvo que existe una “incertidumbre muy grande” y que “todos los planes de producción y de exportación están interrumpidos”. Días atrás, la Confederación Nacional de la Industria (CNI) también había dado a conocer un comunicado crítico hacia la administración K por los controles.

Pese a los duros cuestionamientos, Pimentel reconoció que Brasil tiene un superávit comercial con la Argentina de cerca de u$s 6.000 millones y que “no se iniciarán negociaciones hasta que las medidas no entren en vigor”.

Por su parte, el canciller de Uruguay, Luis Almagro, admitió que algunos sectores industriales de su país “se han visto afectados” por las trabas que aplica la Argentina al ingreso de sus productos, pero aseguró que el balance del comercio bilateral es definitivamente positivo a favor de la nación oriental. Almagro destacó que en 2011 se logró un crecimiento del 17% de las exportaciones a la Argentina.

La resolución de la AFIP que obliga a los importadores, a partir del 1º de febrero, a presentar una declaración jurada antes de efectuar cualquier compra al exterior dejó infinidad de dudas entre los operadores de comercio exterior, que paralizaron sus negocios a la espera de certezas. Hoy habrá una reunión del Consejo Consultivo Aduanero, integrado por funcionarios y representantes de todas las cámaras del sector, en la que se espera queden definidos los datos que se les requerirá a los importadores en la declaración jurada. “Esperemos que contemplen nuestras preocupaciones en la reglamentación de la norma”, dijo una fuente de la Cámara de Importadores (CIRA), quien reconoció el parate de la actividad desde hace casi dos meses