Cáncer Infantil: el 80% de los niños se curan con diagnóstico precoz y tratamiento adecuado

En Argentina más de 1.300 chicos son diagnosticados con cáncer cada año y, si bien es una de las principales causas de muerte en niños y adolescentes a nivel mundial, también es una de las más curables.

El cáncer es una de las principales causas de mortalidad entre niños y adolescentes en todo el mundo y cada año se diagnostica cáncer a aproximadamente 280.000 niños de entre 0 y 19 años, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

El organismo, además, señala que en los países de ingresos altos, más del 80% de los niños afectados de cáncer se curan, pero en muchos países de ingresos medianos y bajos la tasa de curación es de aproximadamente el 20%.

“El impacto del cáncer infantil se traduce en años de vida perdidos, en mayores desigualdades y en dificultades económicas. Esto puede y debe cambiar. El Día Internacional contra el Cáncer Infantil es una campaña colaborativa global para crear conciencia sobre el cáncer infantil y expresar apoyo a los niños y adolescentes con cáncer, los sobrevivientes y sus familias”, indicó el organismo.

En Santa Fe hay unos 1.600 casos de cáncer de mama al año

Los datos globales de la OPS y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) coinciden con los de Argentina en cuanto a que en el país, con diagnóstico precoz y tratamiento oportuno, el 80% de los cánceres en la infancia se curan, según un informe difundido por el Hospital Juan Garrahan de la Ciudad de Buenos Aires.

Según expertos de ese centro de salud, el cáncer infantil es una enfermedad poco frecuente. “En Argentina, el 80 por ciento de los niños y niñas con cáncer se atienden en el sistema público y el 40 por ciento lo hace en el Garrahan”, indicó la entidad que, a la vez dijo que el “acceso a la atención clínica y el seguimiento” son la clave “para mejorar los índices de sobrevida”.

En Argentina, el cáncer afecta a 1.340 niños por año. De esa cifra, el 80% se atiende en hospitales públicos y cerca del 40% lo hace en el Hospital Garrahan. Así, el Centro de Atención Integral del Paciente Hemato-Oncológico (CAIPHO) diagnostica y lleva el seguimiento de unos 520 pacientes al año”, indicó el centro de salud. 

Por otra parte, dijo que la clave para mejorar las tasas de sobrevida del cáncer, es “la detección temprana y el tratamiento oportuno son fundamentales”.

Diagnóstico precoz

Cuando el cáncer es detectado en una fase temprana, es más probable que responda a un tratamiento eficaz, lo que eleva la probabilidad de supervivencia, disminuye el sufrimiento y, a menudo, exige un tratamiento más económico y menos intensivo. Es posible mejorar considerablemente la vida de los niños con cáncer si la enfermedad se detecta pronto y se evitan retrasos en el tratamiento. Es fundamental establecer correctamente el diagnóstico, porque cada tipo de cáncer requiere una pauta terapéutica distinta que puede incluir cirugía, radioterapia y quimioterapia.

Según la OMS, un diagnóstico precoz tiene tres componentes:

  • Conocimiento de los síntomas por parte de las familias y los profesionales de la atención primaria de salud
  • Precisión y puntualidad en la evaluación clínica, el diagnóstico y la determinación del estadio de la enfermedad (es decir, la medida en que el cáncer está extendido)
  • Inicio rápido del tratamiento.

El diagnóstico precoz es importante en todos los entornos y, en muchos casos, aumenta la supervivencia. Países de todos los niveles económicos implantaron con éxito programas para promover un diagnóstico precoz y correcto, a menudo mediante iniciativas de colaboración del gobierno con la sociedad civil, organizaciones no gubernamentales y asociaciones de padres, con especial protagonismo de estas últimas. 

El cáncer infantil se acompaña de una serie de síntomas de alerta (como fiebre, cefalea intensa y persistente, dolores óseos o pérdida de peso) que pueden ser detectados por las familias y por profesionales de la atención primaria de salud debidamente formados 

Tratamiento

La OMS indica que es fundamental contar con un diagnóstico correcto para poder prescribir un tratamiento adecuado para el tipo de cáncer y su grado de extensión. Los tratamientos habituales son la quimioterapia, la cirugía y/o la radioterapia.

Además, es preciso prestar especial atención a la continuidad del desarrollo físico y cognitivo del niño y a su estado nutricional, labor que exige la intervención de un equipo multidisciplinario específico. 

No obstante, la curación del cáncer infantil es posible en más del 80% de los casos, cuando el niño puede recibir atención oncológica.