Flor Peña reveló que no practica más el poliamor con Ramiro Ponce de León

La actriz también habló sobre su relación con sus hijos y el vínculo con su marido.

Después del arrollador éxito que fue la obra de Casados con hijosFlorencia Peña protagoniza Mamma Mia, musical que se presenta en el Teatro Coliseo de miércoles a domingos, tras haber sido el gran suceso de la temporada de verano en Carlos Paz.

En ese marco, la actriz dialogó con TN Show sobre varios temas: los recortes en Cultura, el ajuste económico del gobierno de Javier Milei, las declaraciones de Guillermo Francella en apoyo al Presidente, su relación poliamorosa con Ramiro Ponce de León y la exposición de sus hijos mayores, Toto y Juan Otero.

-Después de romperla en Carlos Paz, apostaron a la plaza porteña con Mamma Mia ¿Cómo te sentís con eso?

-Estoy muy feliz. Veníamos de hacerla en Rosario que fue como el antesala más parecida a lo que iba a ser Buenos Aires, porque Carlos Paz es como una plaza muy particular, porque ellos no tienen una cultura del musical, es como Buenos Aires hace 20 años, que costaba, costaba que el musical se entendiera como un género no menor. Era como que todos los que hacíamos musicales... sí, todo bien, pero un género menor. Hoy el musical está la par de cualquier otra obra. Y Carlos Paz es como que está un poco atrasado en eso, entonces fue lindo ir y que fuera un éxito teniendo en cuenta de que por ahí el musical no es el lenguaje que yo más les gusta pero sí Rosario que sabíamos que era una ciudad teatrera musicalera. Dijimos ‘bueno, a ver qué pasa con Rosario’ y fue un un fiestón hermoso, entonces dijimos ‘seguramente Buenos Aires tenga algo que ver con esto que está pasando’ y exactamente eso nos está pasando.

-¿Esperabas repetir algo parecido después de lo que fue el éxito de Casados con hijos?

-Mamma Mia está al nivel de Casados en cuanto a la euforia que genera el musical. Yo después de Casado dije, no voy a volver a sentir nunca esta euforia, que no tiene mucho que ver con el teatro... a mí me encanta el teatro. Yo me siento una actriz de teatro por sobre todas las cosas, pero el teatro es una energía que si bien es recíproca y vos das y recibís, no es la energía del cantante, que es una energía de euforia y de gritos, eso sí me pasó con Casados.

Me está pasando con Mamma Mia, pero no solamente me está pasando con el musical, porque la gente se para y canta las canciones, y se pone eufórica al final, y hay públicos que son muy, muy efervescentes, sino porque hay algo de ese agradecimiento que yo lo sentí mucho en Casados, y que lo estoy sintiendo ahora, de ver algo de estas características es un espectáculo distinto a todo lo que hay en la cartelera de Buenos Aires, es un espectáculo que tiene muchas aristas, o sea, tiene por un lado las canciones de ABBA que la gente que se sienta acá, las conoce y las canta, y le genera muchos estados porque las canciones te remiten a cuestiones personales en general, tiene la comedia, tiene la emoción, y tiene la cuestión de la superproducción... todo eso hace que Mamma Mia sea un espectáculo distinto.

-Recién te hablaba de Casados... tengo que preguntarte por Guillermo Francella ¿Cambió tu relación con él postelecciones?

-Nooo, pero si nosotros nunca pensamos igual, nunca, desde que lo conozco. Empecé a trabajar con él hace 23 años y yo lo quiero un montón a Guille. Y cuando yo salí a defender la postura de que él pudiera expresarse, de un lado y del otro intentaron manipular mis dichos... de los que piensan como yo como diciendo, ‘mirá, ahora se dio vuelta Florencia lo está bancando a Guillermo’. Yo no estaba bancando sus ideas, lo estaba bancando a él. No pienso como Guille, ya sabés que no pienso como Guille y no tengo además de estar todo el tiempo aclarando, porque me parece que ya se sabe lo que pienso, pero yo soy muy respetuosa del pensamiento, porque a mí me hubiera gustado que me respeten un poco más, y como me han dado duro y parejo y además me han operado bastante, es que también me pongo en la piel al revés. No importa lo que vos pienses. Yo siempre voy a respetar mientras sea con respeto la opinión de cualquier persona y mucho más, si esa persona la conozco y además sé que hemos tenido conversaciones siempre muy respetuosas sobre nuestras disidencias.

 

No pienso como Susana (Giménez) y sin embargo la banco, puedo comer con ella, me puedo reír. Además me parece que terminamos perdiéndonos en opinar sobre nosotros cuando el punto es tratar de ayudar a que no se cierren los lugares que tienen que ver con el desarrollo de nuestra identidad. Eso es lo que se está poniendo en juego en este momento, no si Guillermo sí o si Guillermo no.

-Dolores Fonzi dijo que no trabajaría con Francella porque piensa diferente, ¿alguna vez te pasó que rechazaron trabajar con vos por lo que vos pensás?

-No tengo idea si sucedió. Si sucedió, no me enteré. Pero sí te puedo decir que muchos productores cuando yo estaba muy politizada sí rechazaron trabajar conmigo. Eso sí. Compañeros no sé, no creo.

-¿Y qué sentiste en ese momento?

-Mucho dolor. Nunca lo entendí. Igual creo que lo que tengo para dar es muchísimo más fuerte que mi postura política, y la realidad es que yo sigo protagonizando obras grandes y la gente viene a verme. Obviamente, me puede ir mejor o peor, pero no pasa por la política que me vaya mejor o peor, pasa porque por ahí a veces no matchea lo que estás haciendo con la gente.

¿Sabés qué recibo mucho de la gente? ‘No pienso como vos, pero me encantás como artista’. Eso lo recibo un montón, pero un montón, eh. Después el pelotudo hater que está, pobrecito de mi alma, tratando de escribir cositas feas... no le doy bola, porque la realidad es esta: salir al escenario, y lo que pasa con el público, y que la gente me siga eligiendo a pesar de todas las cosas que se han dicho de mí, y a pesar de que muchos de los que vienen a verme no piensen como yo. Creo que ahí está el punto interesante. Eso es lo que nos tiene que pasar, no pensar igual.

-Tu hijo Juan debutó hace poco en el streaming de Telefe, ¿pudiste charlar con él?

-Sí. Fui a su primer programa. Juan es el ser más libre del mundo y si yo soy una mamá libre, él me enseña todavía aún más de libertad. Y creo que hay algo de su libertad a sus 15 años que a mí me conmueve un montón y lo banco, lo voy a bancar siempre. Yo siempre digo yo soy una mamá distinta para cada hijo que tengo. No creo en la educación estándar y Juan necesitó determinadas cosas de mí. Sobre todo lo que necesita Juan es una bancada desde la libertad, porque él es un tipo libre, pero también una bancada desde lo lúdico. Él es un pibe muy lúdico, muy curioso como yo. De mis hijos, él es el más parecido a mí.

Estoy muy orgullosa de él, porque además, encima de todo, el otro día escuchaba la pelotudez atómica de... no importa... uno de los que salen a hablar pelotudeces, que dice que los hijos de padres separados no rinden bien en la escuela... mi hijo es mejor promedio y tiene padres divorciados y está entrando ahora en las olimpiadas de matemática, y además es el Juan que conocés. Todo eso es Juan.