El sueño de Torreira con Boca volvió a escena y ahora el tiempo juega a favor

El volante uruguayo habló sin filtros de su fanatismo por el Xeneize, contó que mantuvo una charla reciente con Juan Román Riquelme y, con el final de su contrato cada vez más cerca, dejó abierta una puerta que ilusiona al mundo azul y oro.

Lucas Torreira nunca escondió su deseo, pero esta vez lo volvió a decir con una claridad que sacudió al universo Boca. A seis meses de quedar en libertad de acción, el mediocampista uruguayo reafirmó que su gran objetivo es jugar en el club de la Ribera y reveló que recientemente mantuvo un contacto directo con Juan Román Riquelme.

“Yo me muero por jugar en Boca”, lanzó el futbolista de Galatasaray, dejando en evidencia que el anhelo sigue intacto. Incluso fue más allá cuando imaginó un llamado formal del presidente xeneize: “¿Cuándo firmamos?”, respondió, sin dudar.

Las declaraciones las realizó en una entrevista con Fix Radio, donde volvió a exponer el costado más personal de su vínculo con Boca. “Es el deseo más grande que tengo como jugador. No hay un día en que no piense en ese momento. Me estoy preparando para eso, porque no es fácil”, reconoció Torreira, que también destacó la charla con Riquelme: “Fue muy linda, muy importante”.

El nombre del uruguayo aparece ligado a Boca desde 2021, cuando sorprendió al manifestar públicamente su intención de dejar el fútbol europeo para cumplir su sueño en el Xeneize. Desde entonces, su apellido reaparece en cada mercado de pases, aunque las negociaciones nunca llegaron a buen puerto.

El contexto actual, sin embargo, es distinto. Torreira llegó a Galatasaray a mediados de 2022 y firmó un contrato por cuatro años, que se extiende hasta el 31 de junio de 2026. Desde este 1° de enero ya está habilitado a negociar como jugador libre e incluso a firmar un precontrato, lo que abre una ventana concreta para un eventual desembarco en Boca a partir de julio.

Más allá de lo contractual, el mediocampista siempre dio señales claras de su fanatismo. Las imágenes luciendo la camiseta azul y oro se repitieron en el tiempo y reforzaron un vínculo emocional que nunca se cortó.

Con el reloj jugando a favor y el deseo más firme que nunca, el sueño de Lucas Torreira vuelve a estar sobre la mesa. Y esta vez, Boca parece más cerca que nunca de convertirse en algo más que una ilusión.