Partos, emoción y vocación: relatos del año nuevo en el Iturraspe
Rosario Cavatorta, licenciada en Obstetricia del Hospital Iturraspe, integró el equipo que asistió los primeros nacimientos de 2026 en la provincia de Santa Fe.
Mientras gran parte de la ciudad celebraba, el equipo de salud permanecía de guardia acompañando los nacimientos que marcaron el inicio del ciclo. Cavatorta asistió a una de las dos primeras bebas nacidas en el hospital.
La madrugada no solo dejó cifras y horarios, sino también historias familiares y emociones compartidas en una sala de partos que no dio respiro. La profesional estuvo presente tanto en el último nacimiento de 2025 como en el primero del nuevo año, una coincidencia poco frecuente.
“El miércoles estuvimos de guardia con mi compañera Rocío Lego; trabajamos todo el 31 y recibimos al último bebé del año”, contó Rosario. Ese último nacimiento fue el de Bastian, quien llegó al mundo a las 21:41. “En la misma sala de internación conjunta estaba María. Tuvimos al último y al primero del año”, relató.
Sobre el primer nacimiento de 2026, la partera explicó que Bastian fue asistido por Rocío, mientras que ella acompañó a la mamá de Maia. “Fue un parto hermoso, una familia y una historia hermosas”, recordó.
El nacimiento de Maia
La beba nació a las 2:49 de la madrugada tras un trabajo de parto que había comenzado muchas horas antes. “Alejandra, la mamá, nos comentaba que empezó con contracciones a las siete menos cuarto de la mañana y aguantó todo el día. Ya a las 11 de la noche dijo basta, que no aguantaba más”, rememoró Rosario.
“Llegó con siete de dilatación. Si bien ella ya tenía cuatro hijos, su último parto había sido hace seis años, por lo que costó un poquito que naciera Maia. Tratamos de no intervenir y, finalmente, nació solita”, detalló la licenciada.
La tensión se mezcló con la alegría y una "competencia" simbólica: “Su mamá estaba ansiosa por ser la primera. Cuando nació la bebé, Alejandra dijo: ‘ganamos’”, contó entre risas. Maia se quedó con el título de la primera del año por apenas cuatro minutos.
La historia sumó, además, una sorpresa. “No sabíamos si era nena o nene. En las primeras dos ecografías parecía varón, en la tercera no se sabía y en la cuarta no se dejó ver. Vinieron con todo el ajuar azul”, recordó. “Le pregunté si tenía nombres para ambos: Maia o Alac. Cuando nació, vimos juntas que era Maia”.
Guardias en las fiestas
Trabajar en fechas especiales también tuvo su lugar en el relato. Rosario estuvo de guardia tanto el 24 como el 31 de diciembre y vivió experiencias opuestas. “El 24 no hubo actividad, así que pudimos compartir, comer con los enfermeros y brindar con gaseosa”, contó. Pero el 31 fue diferente: “No paramos en ningún momento. No habíamos almorzado, merendado ni cenado”.
“Me gusta mucho pasar las fiestas con mi familia y a cierta hora sentía que quería estar con ellos”, reconoció. Sin embargo, el ritmo de la maternidad se impuso: “Volvés a la rutina y te olvidás de que es una fecha especial. Nos enteramos de que era Año Nuevo por los fuegos artificiales mientras estábamos en la sala de partos”.
A pesar del cansancio, Rosario reafirmó su vocación: “Uno ama lo que hace. Para mí, acompañar a Alejandra y esperar a este bebé tan deseado es un momento mágico. Lo disfruto y no me pesa”.
Con 26 años, Rosario Cavatorta sumó a su carrera una guardia inolvidable. “Cuando uno ama su profesión, ni el tiempo ni el día pesan”, resumió, mientras la ciudad despertaba al primer día del año con nuevas vidas.
Audio: Escuchá a Rosario Cavatorta
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