A 10 años de la triple fuga: Santa Fe y Cayastá, el final del escape

La huida de los hermanos Lanatta y Víctor Schillaci, que mantuvo en vilo al país durante dos semanas, tuvo su capítulo decisivo en territorio santafesino. Entre la capital provincial y Cayastá se cerró una de las fugas más impactantes de la historia criminal argentina.

Este 11 de enero se cumplen diez años del final de la denominada “triple fuga”, el escape de los hermanos Martín y Cristian Lanatta junto a Víctor Schillaci, condenados a prisión perpetua por el triple crimen de General Rodríguez. Tras recorrer más de 1.300 kilómetros y protagonizar robos, tiroteos y secuestros, la cacería policial que conmocionó a la Argentina tuvo su desenlace en la provincia de Santa Fe, con episodios que aún permanecen grabados en la memoria colectiva.

Luego de varios días de huida por territorio bonaerense, los prófugos cruzaron a Santa Fe, donde se produjeron algunos de los hechos más tensos del operativo. En zonas rurales del departamento Las Colonias se enfrentaron a tiros con la Gendarmería, hirieron a efectivos y se apoderaron de armas y vehículos oficiales. En ese contexto, secuestraron a un ingeniero agrónomo y lo obligaron a trasladarlos hasta la ciudad de Santa Fe, donde permanecieron varias horas ocultos en su departamento. Allí se cambiaron de ropa, comieron y planearon los siguientes pasos, aprovechando que la camioneta robada era similar a las utilizadas por las fuerzas federales.

A 10 años de la fuga de los Lanatta, condenas firmes y una nueva causa

Mientras el país seguía la búsqueda en vivo por televisión, uno de los prófugos, Víctor Schillaci, llegó incluso a caminar por la peatonal santafesina sin ser reconocido, en una postal que con el tiempo se volvió símbolo del desconcierto de aquellos días. La presión policial los obligó a abandonar la capital provincial y avanzar hacia el norte, internándose en caminos rurales anegados por las lluvias.

El tramo final de la fuga se desarrolló en Cayastá, localidad del departamento Garay. Tras el vuelco de la camioneta en la zona rural de Campo del Medio, los tres continuaron a pie. Exhausto y herido, Martín Lanatta quedó rezagado y fue detenido por Enzo Dupraz, un policía retirado de Santa Fe que lo reconoció en medio del campo. Horas más tarde, Cristian Lanatta y Schillaci fueron capturados en un molino arrocero de Cayastá, cuando intentaban reponerse y buscar una nueva vía de escape.

La caída de los prófugos generó alivio en la región, pero también dejó secuelas. Los vecinos que colaboraron con la captura debieron recibir custodia y nunca cobraron la recompensa prometida. Diez años después, los tres continúan detenidos en el penal de Ezeiza bajo un régimen de máxima seguridad, con nuevas condenas acumuladas por los delitos cometidos durante la huida.