Fisfe advirtió que el 75% de las ramas industriales está en baja
Así lo aseguró Javier Martín, presidente de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), por LT10. Analizó la caída interanual del 5,4 por ciento registrada en noviembre y el deterioro generalizado que atraviesa el sector manufacturero provincial.
La industria santafesina volvió a mostrar señales claras de deterioro en noviembre, con una caída interanual del 5,4 por ciento y un retroceso que alcanzó al 75 por ciento de las ramas fabriles. El dato surge del Informe de Actualidad Industrial n.º 155 que elabora mensualmente la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) y confirma un cambio de tendencia marcado en la segunda mitad de 2025, luego de un primer semestre con una recuperación muy limitada.
Además del retroceso interanual, el indicador desestacionalizado mostró una baja mensual del 1,2 por ciento respecto de octubre. En el acumulado de los primeros once meses del año, la actividad industrial apenas se ubica un 2,3 por ciento por encima de 2024, un período que había estado fuertemente afectado por la inflación, la caída del consumo y el desempleo.
Al analizar el escenario, el presidente de Fisfe, Javier Martín, sostuvo que “en términos de promedio fue un año malo”, y explicó que, si bien 2024 había cerrado con un repunte en su segunda mitad, las expectativas de consolidación durante 2025 no se cumplieron. “El segundo semestre de 2025 marcó un deterioro sostenido y generalizado en casi todas las ramas de la actividad y terminamos en noviembre con un 5,4 por ciento menos que en noviembre de 2024, que ya había sido un año muy malo”, afirmó.
Retroceso generalizado
Martín remarcó que el dato más preocupante es la extensión del retroceso: “Los datos muestran que hay un 75 por ciento de las ramas industriales que presentaron caída interanual. Es heterogéneo, hay algunas pocas ramas que están con niveles superiores a 2024, pero la mayoría está en niveles inferiores”. En ese contexto, advirtió que el panorama hacia adelante es complejo: “Nos preocupa sobre todo de cara a 2026, que se presenta muy desafiante”.
Según el dirigente industrial, las dificultades no se limitan al nivel de actividad, sino que están directamente vinculadas al consumo interno, que no logra repuntar. “El gran motor que es el consumo interno todavía no despega”, señaló, y recordó que el impulso del primer semestre estuvo más relacionado con la reaparición del crédito que con una mejora real de los ingresos. “Hoy nos encontramos con familias y muchas empresas ya endeudadas, con tasas muy positivas y con ingresos que no le están ganando a la inflación”, describió.
El impacto de la obra pública y las importaciones
A esto se suma —indicó— el aumento de las importaciones y la falta de reactivación de sectores clave como la construcción. “La obra pública nacional no ha repuntado y eso impacta mucho. Tenemos industrias siderúrgicas que dependen de la obra pública grande, y lo vemos en la producción de acero”, explicó, al tiempo que alertó sobre una capacidad instalada muy baja: “Estamos en algunos casos por debajo del 50 por ciento; es decir, de cada dos máquinas, una está parada”.
Consultado sobre el rumbo económico, Martín fue crítico del enfoque actual: “Hay un modelo que está esperando que la reactivación la dé el mercado per se y no comprende que el resto del mundo está cerrando estratégicamente sus cadenas de valor para proteger el empleo”. En ese sentido, enumeró las desventajas estructurales que enfrenta la industria local: “Tenemos una logística extremadamente cara, un sistema tributario donde prácticamente la mitad del costo del producto son impuestos, una legislación laboral que necesita modernizarse y tasas de interés muy altas”.
Sobre el acuerdo Mercosur-Unión Europea, planteó una mirada cautelosa. “La herramienta en sí es muy buena porque permite el acceso a los mercados, pero después, en la práctica, Europa es el campeón de los reglamentos técnicos”, advirtió. Y agregó: “Son partes muy desiguales. Europa mantiene subsidios y va a aplicar con mucho rigor más de 7.000 reglamentos técnicos para proteger su producción local”.
Por último, insistió en que el debate de fondo es el trabajo. “El impacto va a ser el empleo. Y sin empleo no hay consumo interno”, concluyó al reclamar una estrategia clara que permita sostener y fortalecer el entramado industrial santafesino frente a un escenario difícil.
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