Por qué recomiendan esperar para meterse al agua después de comer

Aunque es un consejo repetido de generación en generación, no se trata de un “corte de digestión”. Qué es la hidrocución y cuánto tiempo conviene esperar antes de entrar al agua.

Con las altas temperaturas del verano, la pileta y la playa se vuelven una opción tentadora para refrescarse después de una comida. En ese contexto, vuelve a escucharse una advertencia clásica: no meterse al agua inmediatamente después de comer. Si bien la recomendación está muy arraigada, especialistas aclaran que no responde a un mito sin fundamento, pero tampoco a una regla rígida que deba cumplirse siempre.

Desde organismos de salud explican que no existe evidencia científica que vincule directamente el hecho de bañarse tras comer con un mayor riesgo de ahogamiento. El fenómeno que sí puede representar un peligro es la hidrocución, conocida popularmente como “corte de digestión”, aunque en realidad no implica que la digestión se detenga.

La hidrocución es un shock térmico que se produce cuando el cuerpo, caliente por el sol o la actividad física, entra bruscamente en contacto con agua fría. Ese cambio repentino de temperatura puede afectar al sistema cardiovascular y respiratorio, generando mareos, náuseas, sudor frío o, en casos extremos, pérdida de conciencia. La digestión, por su parte, concentra mayor flujo sanguíneo en el aparato digestivo, lo que puede provocar sensación de pesadez si se realiza esfuerzo físico intenso, pero el riesgo principal no está en la comida sino en el contraste térmico.

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Para evitar este tipo de episodios, los especialistas recomiendan ingresar al agua de manera progresiva, mojando primero pies, piernas, brazos y cuello, y evitando zambullidas repentinas. También aconsejan no realizar actividad física exigente inmediatamente después de comer, moderar las comidas copiosas y mantener una buena hidratación, especialmente en jornadas de calor intenso.

En cuanto al tiempo de espera, no hay un plazo único para todas las personas. Tras una comida liviana, suele ser suficiente aguardar unos 30 minutos antes de meterse al agua. En cambio, si la ingesta fue abundante o pesada, lo más prudente es esperar entre una y dos horas, para permitir que el organismo inicie la digestión y se adapte mejor antes de exponerse a cambios bruscos de temperatura.