El turismo nacional crece con viajes más selectivos, cortos y definidos a último momento

Un informe de CAME destaca que el comportamiento del turista cambió de manera transversal en todo el país: las reservas anticipadas perdieron peso y gran parte de la ocupación se define en los días previos o incluso el mismo día del viaje.

El verano 2026 presenta un inicio dispar, pero con señales claras de dinamismo en el turismo nacional. Según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la temporada se caracteriza por un turista más prudente, que decide viajar cerca de la fecha, acorta estadías y prioriza experiencias concretas por sobre las vacaciones largas planificadas con anticipación.

Durante la primera quincena de enero, la ocupación mostró fuertes “picos” vinculados a fines de semana, eventos, festivales y competencias deportivas. Destinos que combinan naturaleza y agenda cultural lograron los mejores registros, con niveles superiores al 80% en plazas como Puerto Iguazú, Ushuaia, Bariloche, Córdoba serrana, Entre Ríos y algunos destinos patagónicos. En cambio, ciudades orientadas a escapadas cortas o turismo de paso registraron ocupaciones medias, aunque sostenidas, con marcada recuperación cuando hubo eventos de gran convocatoria.

El informe de CAME destaca que el comportamiento del turista cambió de manera transversal en todo el país: las reservas anticipadas perdieron peso y gran parte de la ocupación se define en los días previos o incluso el mismo día del viaje. La estadía promedio se concentra entre 3 y 4 noches en destinos consolidados, mientras que en ciudades de paso predominan pernoctes de una o dos noches.

En cuanto al gasto, si bien el consumo es más racional, el impacto económico sigue siendo relevante. El gasto diario promedio oscila entre los $95.000 y $100.000 por persona en gran parte del país, con valores más altos en destinos de fuerte tracción turística y propuestas premium. CAME subraya que no hay menos gasto, sino un gasto más concentrado y selectivo, orientado a experiencias puntuales.

Los eventos culturales, fiestas populares, carnavales y competencias deportivas se consolidan como los principales motores de la temporada, junto con los productos de naturaleza como parques nacionales, playas, ríos y termas. Esta combinación permite sostener la actividad incluso en un contexto de mayor cautela en las decisiones de consumo.

El balance parcial del verano 2026 muestra un turismo activo, pero más racional: el viajero se mueve, define tarde y elige con cuidado. En ese escenario, los destinos que logran ofrecer propuestas claras, agenda atractiva y experiencias diferenciales son los que mejor logran captar la demanda y sostener el ritmo de la temporada, concluye el informe de CAME.

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