Cuidar la piel en verano: el rol del protector solar y los horarios críticos
Con altas temperaturas y mayor exposición al sol, desde el Ministerio de Salud de Entre Ríos recordaron las medidas de cuidado para evitar daños y patologías asociadas a la radiación ultravioleta, en una temporada marcada por actividades al aire libre.
Con el avance del verano y un incremento de las actividades al aire libre, la necesidad de incorporar el uso de protector solar volvió a ocupar un lugar central en las recomendaciones sanitarias.
Desde el Ministerio de Salud de Entre Ríos remarcaron que, durante estos meses, la piel queda más expuesta a la radiación ultravioleta (UV), capaz de provocar desde quemaduras hasta alteraciones celulares que aumentan el riesgo de cáncer cutáneo.
Las indicaciones apuntan a no limitar el cuidado a jornadas de playa o pileta, sino a incorporarlo como hábito cotidiano, ya que los efectos del sol son acumulativos y sus consecuencias pueden aparecer años después.
Recomendaciones para una protección eficaz
Los especialistas señalaron que el protector solar sigue siendo el recurso más efectivo para prevenir daños directos. Debe elegirse uno de amplio espectro (que cubra rayos UVA y UVB) con un factor de protección solar (FPS) igual o superior a 30. También se recordó que es fundamental aplicarlo media hora antes de la exposición, extenderlo en zonas habitualmente olvidadas como orejas, cuello y empeine, y reaplicarlo cada dos horas o después de nadar o realizar ejercicio.
Otra recomendación reiterada fue evitar la exposición entre las 10 y las 16, momento en el que la radiación alcanza su pico. Incluso en días nublados, los rayos UV atraviesan la capa de nubes, por lo que el cuidado debe sostenerse.
Más allá del protector solar: hábitos y prevención
Desde Salud remarcaron que el cuidado de la piel no se limita a la aplicación del producto, sino que puede reforzarse con ropa liviana, sombreros, lentes con filtro UV y espacios de sombra. En caso de presentar quemaduras, se sugiere refrescar la piel con agua fría y utilizar geles o cremas post solares para favorecer la hidratación.
Uno de los puntos que mayor atención generó es el impacto a largo plazo: el 80% del daño solar ocurre antes de los 18 años y sus efectos son irreversibles. Por ese motivo, el mensaje sanitario busca instalar la prevención desde edades tempranas y enfatizar controles dermatológicos ante la presencia de manchas, cambios de color o lesiones persistentes.