La noche cae sobre el Roque Otrino y el contexto no admite rodeos. Colón sale otra vez a la cancha con la urgencia como compañera. Desde las 21, recibirá a Santa Paula de Gálvez en un partido que enfrenta dos extremos de la Conferencia Norte de la Liga Argentina, tanto en números como en sensaciones.
El Sabalero llega atravesando su momento más incómodo del torneo. Último en la tabla, con un 3-11 que pesa y una mochila de seis derrotas consecutivas, el equipo necesita algo más que una victoria: necesita una señal. Este será el segundo capítulo de una serie de tres juegos en casa, una ventana que puede marcar un antes y un después.
El contraste es total del otro lado. Santa Paula dejó de ser sorpresa para convertirse en realidad. Escolta de San Isidro, con un sólido 11-4, llega encendido: cuatro triunfos al hilo y ocho victorias en nueve presentaciones, incluyendo el último festejo ante Rivadavia. Confianza plena, funcionamiento aceitado y resultados que lo respaldan.
El duelo tendrá control arbitral de Fernando Sampietro y Gustavo D’Anna, pero la verdadera pulseada estará en el ánimo. Colón buscará transformar su casa en un punto de apoyo; Santa Paula intentará confirmar que su gran presente no es casualidad.
El Roque Otrino no solo será escenario de un partido. Será el lugar donde Colón intentará dejar atrás la malaria y donde Santa Paula pondrá a prueba su condición de protagonista.