El acuerdo UE–Mercosur podría quedar paralizado hasta dos años
Lo dijo Horacio Augusto Pereira, investigador senior de la Universidad Austral, en diálogo con LT10. Se trata de un tipo de proceso judicial que en Europa no es rápido.
La decisión del Parlamento Europeo de llevar el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur al Tribunal de Justicia de la Unión Europea implica, en los hechos, la paralización de su avance por un período estimado de entre 18 y 24 meses, según explicó Horacio Augusto Pereira, investigador senior de la Universidad Austral.
Pereira señaló que este tipo de procesos judiciales dentro del bloque europeo “no son rápidos” y que el tribunal deberá analizar en profundidad si el texto del acuerdo es compatible con los tratados de la Unión Europea. En ese marco, aclaró que el Parlamento Europeo no se limita a evaluar el impacto político o económico, sino que cuestiona la base legal del acuerdo y solicita al tribunal que determine si respeta el marco jurídico comunitario.
Mientras el Tribunal de Justicia no se expida, el acuerdo no puede ser ratificado ni implementado, lo que deja en suspenso la relación comercial entre ambos bloques. Incluso en caso de un fallo favorable, el proceso no se destraba automáticamente: el debate político deberá reabrirse en el Parlamento Europeo, donde volverán a manifestarse las posturas contrarias, en especial de sectores agrícolas de países como Francia y Alemania.
El investigador explicó que estas idas y vueltas son habituales en los procesos de integración comercial y que, en este caso, la revisión judicial no se realizó antes debido a que “probablemente no estaban dados los tiempos políticos”, con posiciones clave dentro de Europa que se mantuvieron en duda hasta último momento.
En cuanto al impacto económico, Pereira sostuvo que, contrariamente a lo que suele creerse en Argentina, el acuerdo beneficiaría en el corto y mediano plazo más al Mercosur que a la Unión Europea. Detalló que el esquema de desgravación arancelaria es más rápido desde la UE hacia el Mercosur, lo que favorecería el acceso de los productos del bloque sudamericano a un mercado de más de 450 millones de personas con alto poder adquisitivo.
Además, remarcó que el acuerdo debe analizarse desde una visión dinámica y no estática. “No se trata solo de lo que hoy exportamos, sino de lo que podemos exportar”, indicó, y destacó la posibilidad de que se radiquen inversiones europeas en Argentina para producir con insumos y trabajo local y luego exportar al mercado europeo con preferencias arancelarias.
Finalmente, Pereira afirmó que la paralización del acuerdo no afecta otros convenios bilaterales de Argentina con países europeos, ya que se trata de procesos independientes. No obstante, advirtió que el congelamiento genera preocupación en un contexto de crisis industrial y laboral, dado que el acuerdo aparecía como una ventana de oportunidad para la recuperación económica.
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