Colón apuesta a su cantera: cuatro chicos dieron el salto al profesionalismo
Gian Piaggio, Laureano Páez, Máximo Johnston y Abel Galbán, todos categoría 2005, firmaron sus contratos y son nuevos profesionales del Sabalero.
En silencio, pero con un mensaje contundente de cara al futuro, Colón aseguró la continuidad de cuatro de sus promesas al firmarles su primer contrato profesional. La dirigencia sabalera reafirma así una política que históricamente le dio frutos: mirar hacia las inferiores como base de su crecimiento deportivo.
Los futbolistas que sellaron el vínculo son Gian Piaggio, Laureano Páez, Máximo Johnston y Abel Galbán, todos categoría 2005 y con recorrido reciente en la Reserva rojinegra.
Piaggio, el arquero que se ganó su lugar
Nacido en Santa Fe el 30 de marzo de 2005, Gian Piaggio es un guardián de arco con buena talla (1,83 m) y personalidad para el puesto. Durante la última temporada en Reserva sumó 11 encuentros y casi mil minutos en cancha, números que reflejan la confianza que le dieron los entrenadores.
Su evolución lo posiciona como una alternativa a seguir de cerca dentro del proyecto del club.
Páez, velocidad y gambeta en el uno contra uno
Entre los nombres que generan expectativa aparece Laureano Páez, extremo con desequilibrio natural. Surgido de las divisiones formativas sabaleras, se caracteriza por su explosión en los últimos metros y capacidad para encarar.
En la Copa Proyección disputó 14 partidos y marcó 2 goles, aunque su aporte va más allá de las estadísticas: es un futbolista capaz de romper estructuras defensivas con su atrevimiento.
Johnston, motor en la mitad de la cancha
Desde Paraná llegó Máximo Johnston, un volante mixto que combina recuperación, recorrido y criterio con la pelota. En la última temporada fue uno de los más regulares de la Reserva, con 16 presencias, un gol y dos asistencias, superando los 1.100 minutos de competencia.
Su perfil encaja en la idea moderna de mediocampista completo, con ida y vuelta constante.
Galbán, dinámica por el sector derecho
El cuarto juvenil que estampó la firma es Abel Galbán, interno derecho con buen despliegue. Participó activamente en el mediocampo de la Reserva, donde acumuló 10 partidos y más de 500 minutos en la última competencia.
Se destaca por su movilidad y lectura táctica, cualidades que lo convierten en una pieza interesante a futuro.
Un mensaje hacia adentro y hacia adelante
Más allá de los nombres propios, la decisión de profesionalizar a estos cuatro juveniles marca una línea clara: Colón quiere sostener un proyecto con identidad, donde los chicos del club tengan un camino real hacia Primera.
En tiempos donde el mercado muchas veces impone urgencias, el Sabalero refuerza una idea que su gente valora: el talento de casa también es refuerzo.