Industria Argentina: una caída más profunda que en los años 90
El investigador del Conicet Martín Schorr habló por LT10 y dio un diagnóstico contundente sobre el presente industrial del país. Alertó sobre el cierre de plantas, la pérdida de empleo y un importante retroceso.
La industria argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos en las últimas décadas. En un contexto de apertura económica, suba de costos y caída del consumo, el impacto ya se percibe en la producción y la desaparición de empresas. El debate sobre la competitividad vuelve a instalarse con fuerza, especialmente en polos productivos como Santa Fe, donde el entramado pyme es el motor de la economía local.
En este marco, Schorr, especialista en economía e industria y docente universitario, analizó el escenario y no dejó lugar a matices: “El panorama es desolador”. Según explicó, sus estudios comparan la crisis actual con periodos de signo similar, como el ciclo 2015-2019 y la década de los 90. “La destrucción industrial de estos dos años es mucho más acelerada que en otros experimentos”, planteó.
El proceso, detalló al aire, no se limita a talleres o fábricas aisladas. “Involucra a una parte muy grande del mundo pyme, pero también a no pocas grandes empresas”, señaló. El especialista ubicó tres factores centrales detrás del deterioro: una apertura comercial “muy fuerte”, una suba de costos “tremenda” —especialmente energéticos— y la “pulverización de los ingresos populares”, lo que retrae el mercado interno.
Para Schorr, no es sorpresa lo ocurrido en los últimos dos años: cierres de plantas, levantamiento de líneas de producción y salida de capitales extranjeros. En ese escenario, advirtió que ciertos debates públicos funcionan más como distracción que como explicación real. Afirmó que el conflicto en torno a grandes grupos empresarios “tiene más que ver con ocultar este proceso crítico” que con la realidad del modelo vigente.
Consultado sobre la contradicción de hablar de crecimiento económico mientras se pierden empleos, marcó una diferencia clara entre los discursos y los datos. Al observar la actividad económica, describió que “hay tres sectores que caen sin pausa: la industria, la construcción y el comercio”, todos ligados al consumo doméstico. En contraste, señaló que los sectores dinámicos se concentran en servicios públicos, intermediación financiera y segmentos primarios como la megaminería y el petróleo.
Finalmente, el investigador trazó paralelos con las políticas aplicadas desde 1976 y llamó la atención sobre el silencio de las conducciones empresariales. “Lo que hay aquí es una política decididamente antiindustrial”, sostuvo, al tiempo que se mostró sorprendido por la falta de reacción de la Unión Industrial Argentina (UIA) frente a lo que definió como un proceso de “industricidio”.
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