Paso en falso de Chapu Cantero en una velada exigente

Junior Narvaes conquistó el Fedelatin AMB con autoridad, pero la velada dejó sabor agridulce para Santa Fe por la derrota de Chapu Cantero.

Con apenas 20 años, Junior Andrés Narvaes volvió a demostrar que es uno de los proyectos más firmes del boxeo argentino. El trelewense dominó con claridad al dominicano Yeuri Otañes Paredes y se quedó con el cinturón Fedelatin AMB gallo, en una velada que, sin embargo, también dejó un golpe duro para el boxeo santafesino con la caída de Chapu Cantero.

Narvaes, dominio total y título en el bolsillo

Simplificando la pelea, manejando los tiempos y administrando con inteligencia sus recursos técnicos, Narvaes impuso condiciones desde el primer campanazo. Su trabajo fue de desgaste silencioso pero constante, sumando round tras round hasta construir una diferencia imposible de revertir.

El dominicano Otañes estuvo lejos de complicarlo. La técnica, la velocidad y la precisión del chubutense marcaron el pulso del combate. Junior tocó, salió con eficacia, trabajó bien al cuerpo y se mostró sólido en defensa, sin dejar resquicios para la sorpresa.

De principio a fin, el argentino respetó el plan de pelea. Primereó, combinó con claridad y mostró desplazamientos propios de un boxeador mucho más experimentado. Apenas debió lidiar con una hemorragia en el sexto round, una circunstancia menor en una pelea de trámite controlado y escaso dramatismo.

Las tarjetas fueron contundentes: 100-90 y doble 98-92, fallo unánime para coronar a un invicto que ahora suma seis presentaciones sin derrotas (cinco triunfos y un empate) y su primer cinturón profesional. “Hay mucho más Narvaes”, avisó el flamante campeón, autocrítico tras el empate anterior ante Abel Silva y consciente de que dio un paso adelante en su evolución.

La otra cara de la velada: la caída de Chapu Cantero

Pero no todo fue celebración en la Federación Argentina de Box. En otra de las peleas de la noche, el santafesino Chapu Cantero no pudo torcer la historia y terminó sufriendo una derrota que dejó un sabor amargo para su rincón.

Cantero buscó meterse en pelea, pero se encontró con un desarrollo adverso que lo obligó a remar desde atrás. Más allá de su entrega, no logró imponer su plan y se fue de la velada con las manos vacías, en contraste con la imagen de crecimiento que mostró Narvaes en la pelea central.

La noche, entonces, dejó un doble mensaje: el nacimiento firme de un nuevo campeón joven en el plano internacional y, al mismo tiempo, un llamado de atención para el representante santafesino, que deberá reacomodarse y volver al gimnasio para recuperar terreno.

Así, entre festejos y golpes que duelen más allá del ring, el boxeo argentino escribió otro capítulo de esos que mezclan ilusión y realidad en partes iguales.