El futuro de Luis “Pulga” Rodríguez volvió a sacudir el mapa futbolero del interior, y esta vez con un guiño tan sorpresivo como seductor. Tras su etapa en Colón de Santa Fe, el delantero tucumano aparece ahora ligado a un destino impensado tiempo atrás: Ñuñorco, institución que compite en la Liga Tucumana de Fútbol.
Distintos medios de Monteros comenzaron a instalar la versión de un posible acercamiento entre el experimentado atacante y la dirigencia del club monterizo. Según trascendió, habrían existido reuniones entre el presidente Mauricio Ovejero, otros directivos y el ex jugador de Atlético Tucumán y el Sabalero, lo que alimentó con fuerza los rumores de una incorporación que sería un verdadero golpe de efecto para el fútbol regional.
Una visita que encendió la ilusión
La versión tomó mayor fuerza a partir de un hecho concreto: la visita del Pulga al estadio “Julio César Marteau”, casa de Ñuñorco. La presencia del delantero no pasó inadvertida y generó un fuerte revuelo en el ambiente futbolero de Monteros.
El medio local El Monterizo detalló que el atacante se mostró entusiasmado con el proyecto deportivo y participó de charlas informales con dirigentes y allegados al club. Incluso, en un clima relajado, se lo habría visto dibujando esquemas tácticos y conversando sobre la estructura institucional y objetivos a mediano plazo.
La visita no había sido anunciada previamente, lo que potenció el impacto. Entre hinchas y dirigentes creció la expectativa de que el ídolo tucumano pueda cerrar su carrera cerca de casa, en un rol que podría ir más allá de lo estrictamente futbolístico.
Un regreso con fuerte carga simbólica
Si bien no hay confirmación oficial, la sola posibilidad de ver al Pulga Rodríguez en la Liga Tucumana representa un movimiento tan inédito como romántico. Después de una trayectoria destacada en el profesionalismo —con pasos clave por Atlético Tucumán, Colón y otras instituciones del país— su desembarco en Ñuñorco significaría un fuerte espaldarazo para el fútbol del interior profundo.
Por ahora, el escenario se mueve entre el rumor firme y la ilusión concreta. Pero en Monteros ya se permiten soñar: que el talento y la experiencia del Pulga vuelvan a casa para escribir un último capítulo, esta vez bien cerca de su gente.