La Santa Fe–Coronda volvió a latir fuerte en su edición 48

La maratón, que contó con transmisión de LT10, volvió a brillar con una competencia que contó con el apoyo total de los santafesinos a lo largo de todo el río.

La maratón acuática más tradicional del país escribió un nuevo capítulo inolvidable con la disputa de su 48ª edición, en una jornada donde el río, el público y los nadadores fueron protagonistas de una historia cargada de épica. La competencia reafirmó su lugar como uno de los grandes clásicos de las aguas abiertas a nivel internacional.

El desafío de nadar contra el río

Lejos de ofrecer un recorrido dócil, el trazado entre Santa Fe y Coronda presentó tramos de corrientes exigentes y sectores donde la resistencia física se puso al límite. La lectura del río fue tan importante como la preparación, en una prueba donde la estrategia suele definir el resultado tanto como la potencia.

A lo largo del trayecto se dieron cambios de liderazgo, intentos de escapada y momentos de estudio entre los principales aspirantes, en un desarrollo que mantuvo la tensión hasta bien entrada la parte final del recorrido.

Una multitud a la vera del agua

Como en sus mejores tiempos, la gente volvió a adueñarse de la costa. Familias enteras, grupos de amigos y seguidores históricos acompañaron el paso de los nadadores, convirtiendo la competencia en una verdadera celebración popular. La llegada en Coronda, colmada de banderas y aplausos, fue el broche emotivo de una jornada que trascendió lo deportivo.

La conexión entre la prueba y el público es parte esencial de su identidad: no se trata solo de una carrera, sino de un acontecimiento que forma parte de la cultura regional.

El tramo final, a puro corazón

Después de varias horas de esfuerzo continuo, la definición volvió a mostrar el costado más crudo y apasionante de la disciplina. Con el desgaste acumulado y cada brazada pesando el doble, los protagonistas sacaron a relucir su temple en los kilómetros decisivos.

La diferencia se construyó en los detalles: una mejor línea de nado, una asistencia oportuna, un cambio de ritmo en el momento justo. Más allá de los puestos de vanguardia, cada nadador que completó el recorrido se llevó su propia victoria.

Mucho más que una competencia

La Santa Fe–Coronda volvió a demostrar que su vigencia no es casual. Con una organización aceitada y un operativo que involucra a múltiples actores, la prueba mantiene el prestigio que la distingue desde hace décadas.

La 48ª edición dejó imágenes imborrables, nuevas historias para contar y la sensación de que el vínculo entre el río y la natación en aguas abiertas sigue más fuerte que nunca.