Mayte Puca, reina del río: “En estas carreras el cuerpo va si la cabeza quiere”
La rionegrina contó en qué se basó su título en la 48° edición de la Santa Fe-Coronda y remarcó: "Me lesioné hace un mes por sobrecarga y no pude entrenar como quería. Pero necesitaba volver. Era una revancha con el río y conmigo misma”, remarcó.
La nadadora argentina Mayte Puca volvió a escribir su nombre en la historia grande de las aguas abiertas al imponerse entre las mujeres en la 48ª edición de la Santa Fe–Coronda, una de las pruebas más exigentes del mundo. Marcó un tiempo de 9 horas, 18 minutos y 53 segundos, y luego de la hazaña habló con LT10 (AM 1020) y FM X (103.5) sobre el esfuerzo extremo, el calor, su recuperación y la fortaleza mental que la llevó a ganar otra vez.
“El cuerpo no entiende nada cuando salís del agua”
Apenas finalizada la prueba, Puca describió el impacto físico que deja una maratón de casi diez horas en el río. “El cuerpo queda muy estresado. Pasamos muchísimas horas boca abajo, sin ponernos de pie, y cuando salís no entendés nada: el equilibrio, las articulaciones, los órganos… todo se tiene que reacomodar. Es un proceso.”
La campeona contó que, tras la carrera, el descanso no es inmediato. “Esa noche casi no dormimos. Tenemos el cortisol muy alto, estamos acelerados por el esfuerzo y todo lo que consumimos durante la competencia. Recién al día siguiente el cuerpo empieza a aflojar.”
El calor, el gran rival
La temperatura del agua fue una de las principales preocupaciones previas. Mayte reconoció que el tramo en el Río Salado, con corriente en contra, generaba temor entre los nadadores.
“Sabíamos que esos kilómetros iban a ser durísimos. El agua estaba más cálida y había que controlar mucho el ritmo. Después, cuando entramos al Coronda, se levantó viento sur y fue incómodo: viento de frente y corriente a favor. En aguas abiertas siempre hay que adaptarse.”
Para prepararse, trabajó condiciones térmicas en pileta junto a su club. “Probamos hidratación y estrategias para no terminar en el hospital como el año pasado. Igual me descompuse un poco y necesité suero, pero fue mucho más controlado.”
Una revancha personal con el río
Puca reveló que dudó hasta último momento si competir, ya que arrastraba una lesión reciente y antecedentes complicados con el calor. “Me lesioné hace un mes por sobrecarga y no pude entrenar como quería. Pero necesitaba volver. Era una revancha con el río y conmigo misma.”
La nadadora también convive con una luxación de cadera crónica, lo que hace aún más exigente cada competencia.
“Siempre preparo el cuerpo para que duela lo menos posible. Esta vez dolió más que el año pasado, pero aguantó. Y salir caminando ya es una victoria.”
“Físicamente no estaba diez puntos, mentalmente sí”
Para Mayte, la clave estuvo en la cabeza.“En este tipo de carreras el cuerpo va si la cabeza quiere. Podés estar muy bien físicamente, pero si la mente se bloquea, se terminó. Esta vez, mentalmente estuve muy fuerte.”
Durante gran parte de la prueba nadó sin referencias directas. “Me dijeron que la segunda venía lejos, pero a mí me gusta exigirme igual. No fue mi mejor carrera en lo táctico, cometí errores, pero seguí empujando.”
Una vida atravesada por el agua
La campeona también habló de lo que significa la natación en su vida. “El agua es mi estilo de vida. Cuando empecé a competir entendí que, aunque tenga limitaciones físicas, puedo estar a buen nivel. Tal vez tenga que esforzarme más, pero tan diferente no soy.”
Entrena muchas veces en soledad, con un entrenador que la sigue a distancia. “Nadar sola entre 15 y 20 kilómetros por día te hace fuerte de cabeza. Hay días sin ganas, pero igual vas. Eso te prepara para pruebas como esta.”
Lo que viene: otro desafío a la vista
Lejos de pensar en un descanso largo, Mayte ya tiene otro objetivo. “Quiero estar en la Paraná–Santa Fe. Son 33 kilómetros. Si el cuerpo responde, voy a estar.”
Entre risas, también recordó su otra profesión: es licenciada en criminología, carrera que estudió en México y ejerció antes de volver al país. Pero por ahora, el foco sigue puesto en el agua.
Con otra victoria en la Santa Fe–Coronda, Mayte Puca no solo ratificó su dominio en el río, sino que volvió a dejar una lección clara: en las aguas abiertas, la fuerza mental puede ser tan determinante como cada brazada.