Giuliano Simeone, sin atajos: “El apellido no te regala nada en el fútbol”
Habló del peso de su apellido y dejó en claro que su carrera se construye desde el esfuerzo, sin privilegios ni atajos
Giuliano Simeone dialogó con Jorge Valdano en una entrevista, donde el delantero del Atlético de Madrid repasó su presente, su formación y los desafíos de crecer en el fútbol profesional siendo hijo de Diego Simeone.
Lejos de los flashes del gol y las estadísticas, el intercambio se apoyó en la palabra, la pausa y el pensamiento. Valdano, con su habitual tono analítico, condujo la charla hacia un terreno profundo: el de la identidad del futbolista que debe abrirse camino bajo un apellido pesado, cargado de historia, exigencia y expectativas. Giuliano, sereno y sincero, respondió sin esquivar el tema, consciente de que su apellido abre puertas, pero también multiplica las miradas críticas.
“Desde chico entendí que no podía vivir de lo que fue mi papá. Yo tengo que construir lo mío”, deslizó el delantero, dejando en claro que la herencia no es una ventaja automática, sino una responsabilidad permanente. En ese sentido, explicó que su formación estuvo marcada por la autoexigencia y por un aprendizaje temprano: en el fútbol, nadie regala nada. Mucho menos cuando el apellido obliga a rendir el doble para demostrar que el lugar se gana.
Valdano profundizó sobre el vestuario, ese espacio invisible para el hincha pero determinante en la carrera de un jugador. Giuliano describió un ambiente competitivo, duro y formativo, donde cada entrenamiento es una prueba y cada error deja una enseñanza. Allí, según explicó, entendió que la fortaleza mental es tan importante como la técnica o el físico, especialmente en un club como el Atlético de Madrid, donde el sacrificio es parte del ADN.
La charla también abordó el vínculo entre padre e hijo en el contexto profesional. Sin caer en frases hechas, Giuliano explicó que la relación con Diego Simeone es clara: puertas adentro es su papá, pero en el ámbito del fútbol es un referente más, con quien habla, escucha y aprende, pero sin privilegios. “Lo más difícil es separar los roles, pero con el tiempo aprendés”, confesó.
En ese recorrido, el delantero dejó en evidencia una madurez poco habitual para su edad. Reconoció errores, momentos de duda y etapas de frustración, pero también valoró el camino recorrido y la posibilidad de crecer desde el esfuerzo. Para Valdano, esa construcción silenciosa es la que define al futbolista moderno: aquel que entiende el contexto, acepta la presión y transforma la exigencia en motor.
La entrevista cerró con una idea que sintetiza el espíritu del encuentro: Giuliano Simeone no reniega de su apellido, pero tampoco se esconde detrás de él. Lo asume, lo respeta y lo utiliza como punto de partida, no como destino. En un fútbol donde la exposición suele adelantarse a la consolidación, su discurso revela una búsqueda consciente: la de ser futbolista antes que apellido, presente antes que legado y camino propio antes que herencia.