Distintas opiniones sobre la ampliación del cupo de exportación de carne

Donald Trump firmó el decreto que quintuplica la cifra de carne vacuna desde Argentina, pasando de 20 mil a 100 mil toneladas.

Hugo Iturraspe, productor ganadero y vicepresidente de la Sociedad Rural de Santa Fe, destacó la importancia de la ampliación del cupo de carne argentina en el mercado norteamericano, aunque señaló que la producción local atraviesa un "cuello de botella" con los niveles de existencias más bajos de la historia.

En diálogo con LT10, Iturraspe calificó como un salto cuantitativo fundamental el incremento de las exportaciones a Estados Unidos. "Es muy importante la cantidad de toneladas que nos han ampliado: de 20.000 pasamos a 100.000. Es mucho", afirmó el dirigente.

Según explicó el productor, la carne argentina es "muy codiciada" en el país del norte debido a su método de cría. A diferencia del animal estabulado en Estados Unidos, el novillo argentino se engorda en espacios grandes, lo que produce un músculo con menor exceso de grasa, ideal para la industria de las hamburguesas.

El precio de la carne sube mientras el Gobierno impulsa exportación

El desafío del stock ganadero

A pesar del entusiasmo por la apertura de mercados, Iturraspe advirtió sobre la delicada situación nacional. "Estamos en un cuello de botella. Con 50 millones de cabezas, la Argentina cayó a un nivel históricamente bajo", explicó. Atribuyó esta caída a una combinación de factores climáticos (sequías y excesos hídricos) y a la falta de políticas ganaderas acordes en años anteriores.

Uno de los puntos críticos fue la venta masiva de vientres a China en periodos de precios bajos. "La vaca es la fábrica de terneros. Al descuidar esa categoría, nos quedamos con falta de vientres para producir mayor cantidad de carne", lamentó el vicepresidente de la Rural santafesina.

Impacto en el mercado interno y precios

Consultado sobre si este estímulo exportador podría desabastecer las góndolas locales o disparar los precios, Iturraspe llevó tranquilidad al consumidor. "No creo que se perjudique el consumo interno. Lo que se está haciendo es aumentar los kilos por animal. En lugar de faenar animales muy chicos, se busca volver al novillo pesado de exportación, de más de 500 kilos", detalló.

Respecto a los precios, reconoció que el valor de la carne venía "atrasado" y que el reciente salto del 10 % responde a un reajuste del mercado. "A pesar de los precios, la demanda no ha caído e incluso se ha incorporado más consumo de carne per cápita en los últimos días", observó, añadiendo que el sector porcino también actúa como un complemento necesario para el abastecimiento general.

Un proceso a largo plazo

Finalmente, Iturraspe recordó que los tiempos de la ganadería difieren radicalmente de los de la agricultura. Mientras una cosecha se levanta en seis meses, gestar y criar un novillo sin afectar el stock requiere procesos biológicos de largo aliento.

"Esto va a llevar entre cinco y seis años: el tiempo necesario para recuperar el stock que se perdió. Con buenos precios y políticas claras, el productor es eficiente y podrá dar respuesta tanto a la demanda externa como a la local", concluyó.

Otra mirada del problema

En diálogo con LT10, Antonio D´Angelo, presidente de CIFRA, analizó el complejo escenario que atraviesa el sector ganadero, marcado por la suba de precios y la caída en las ventas. Según el directivo, el incremento del valor de la carne responde a una combinación de escasez de oferta y expectativas generadas por anuncios oficiales que no siempre se analizan en profundidad.

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la aclaración sobre las 80.000 toneladas adicionales que Argentina enviaría al mercado norteamericano. D´ Angelo subrayó que no se trata de cortes premium.

"Son 80.000 toneladas de carne de inferior calidad del animal. Es carne que no va al consumo directo, sino a fábricas de hamburguesas para procesos industriales", explicó. Según el titular de CIFRA, Estados Unidos busca "el puchero" (cortes magros de menor valor) y no las pulpas como el lomo, la nalga o la cuadrada, que tienen mayor demanda y precio.

Esta situación genera un dilema logístico y económico para la industria: "Al nivel que hoy tiene la hacienda en pie en nuestro país, no es conveniente exportar cortes baratos. No tengo muchas expectativas en que esto sea un negocio para los frigoríficos ni que se cumpla el cupo en su totalidad", advirtió.

¿Bajará el precio de la carne?

Ante la consulta sobre si una mayor exportación de cortes baratos podría dejar más oferta de cortes caros en el mercado local y así bajar los precios, D´ Angelo se mostró escéptico. Argumentó que el rodeo nacional se mantiene constante frente al crecimiento poblacional, lo que limita la oferta.

Sin embargo, estimó que podría haber un alivio estacional: "Hacia fines de marzo o abril, cuando bajan las temperaturas y hay menos pastura, el productor suele vender la hacienda antes de que pierda peso en invierno. Ahí puede haber una mayor oferta que baje un poco el precio por estacionalidad".

El consumo en Argentina: entre la vaca y el cerdo

El dirigente también se refirió a las estadísticas de consumo de carnes en el país, que hoy rondan los 116-118 kilos anuales per cápita en total.

"De ese total, unos 49 kilos corresponden a carne vacuna, una cifra similar al pollo, y entre 18 y 20 kilos al cerdo, que es lo que más viene creciendo", detalló. Aunque el consumo de carne vacuna ha cedido terreno ante otras proteínas por cuestiones económicas, De Angelo reconoció el fuerte componente cultural: "En el mundo lo que más se consume es cerdo, pero en Argentina reemplazar la carne vacuna llevará muchos años por una cuestión de costumbres".

Audio: Hugo Iturraspe, viceprepresidente segundo de la Sociedad Rural de Santa Fe

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Audio: Antonio D´Ángelo, vicepresidente de la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe

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