Menos hacienda y mayor precios por qué el consumo de carne no repunta
En una entrevista con LT10, el vicepresidente de CIFRA Antonio D’Angelo, explicó las razones del alza en los precios pese a la caída del consumo. Menor stock ganadero y acuerdos de exportación que no impactan en el mercado interno como se cree.
El aumento del precio de la carne volvió a instalarse en la agenda cotidiana de los santafesinos, con mostradores que ajustan sus valores y consumidores que reducen sus compras. En paralelo, el debate sobre las exportaciones hacia Estados Unidos alimenta la percepción de que las ventas al exterior encarecen el mercado interno. Sin embargo, los especialistas advierten que la realidad de la cadena cárnica es más compleja.
En diálogo con LT10, Antonio D´Angelo, vicepresidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CIFRA), señaló una combinación de factores para explicar las subas y relativizó el impacto real de los anuncios exportadores. Según planteó, hoy conviven dos variables opuestas: "Aumenta el precio y tenemos menos consumo", una situación que afecta tanto a frigoríficos como a carnicerías.
D´Angelo situó el origen del problema en la oferta. “Aumenta la carne porque cada vez hay menos hacienda”, señaló, vinculándolo a la lógica básica del mercado: “Cuando la oferta es escasa, la demanda presiona y suben los precios”. A este escenario se suma el componente de las expectativas: “Se generan mensajes que no están bien analizados y eso impacta en los valores”, advirtió.
El acuerdo con Estados Unidos Uno de los puntos que genera mayor confusión es el acuerdo con Estados Unidos por 80.000 toneladas adicionales de carne. Para el dirigente de CIFRA, la interpretación dominante es equivocada. “Simplemente nos van a comprar más cantidad, pero es carne de inferior calidad”, aclaró.
En ese sentido, explicó que se trata de cortes que no compiten con los más demandados en el mercado local. “Es carne que no va al consumo directo, sino a fábricas de hamburguesas para procesos industriales”, precisó. De manera gráfica, resumió: “Estados Unidos se va a llevar el 'puchero'; el lomo, la nalga o la cuadrada se quedan aquí”.
El desafío para los frigoríficos Esta distinción cambia la ecuación del negocio. D´Angelo planteó que no basta con faenar más animales para exportar una parte mínima: “Si el resto de la carne no se absorbe en el mercado interno, vamos a tener que frenar la exportación”.
Lejos de ver una oportunidad inmediata, se mostró cauto: “Los frigoríficos no podrán comprar hacienda a los precios actuales para enviar solo una parte barata al exterior. No tengo muchas expectativas en que sea un buen negocio ni en que se completen esas 80.000 toneladas”.
Perspectivas para el bolsillo Consultado sobre una posible baja de precios, D´Angelo fue tajante: “Las expectativas de que baje la hacienda no son muchas, sobre todo porque el rodeo ha disminuido o se mantiene constante frente al crecimiento de la población”. Una leve tregua podría llegar recién a fines de marzo o abril, por cuestiones estacionales de mayor oferta.
Finalmente, el directivo relativizó los récords de consumo celebrados por sectores oficiales. “Estamos en 49 kilos anuales per cápita de carne vacuna”, detalló, dentro de un total de 118 kilos si se suman pollo y cerdo. Para D´Angelo, la carne vacuna mantiene un peso cultural ineludible: “Para nosotros, el asado trasciende la pirámide alimenticia”.